DONATE

Attention: open in a new window. PDF

Fuck My Life (FML) por Xandra Ibarra

Ángeles Donoso Macaya | Borough of Manhattan Community College, CUNY

Fuck My Life (FML) Escrito por Xandra Ibarra. Dirigido por Evan Johnson. Performado por Xandra Ibarra aka La Chica Boom. The Wild Project and 11th Annual Fresh Fruit Festival, New York, NY. 14 de Julio de 2013. 

Get the Flash Player to see this player.


Still Photos of Ibarra’s performance, ‘Fuck My Life,’ in 2012 at CounterPULSE in San Francisco by Brian Buck.

 

Las luces están apagadas. Una entusiasta voz en off, en un tono que nos remite de inmediato al neo-burlesque, anuncia el espectáculo que está por comenzar: “Ladies and Gentlemen, welcome to the best show in the city […] no, the best show in the universe! We got tits and ass […] It’s the real thing […] the hot tamale, the spitfire, a south of the border delight! A spicy bean dip! She’s the most likely to end up on Star Trek… if Mexicans were to exist in the future! Her favorite UNO card is… the green card! […]” Luego de esta presentación entra La Chica Boom (Xandra Ibarra), vestida de pies a cabeza con los colores de la bandera mexicana: pañuelo rojo, vestido verde y delantal a cuadros rojos y blancos. El vestuario (diseñado por la misma Ibarra), añade otra capa de significados a los epítetos ya anunciados por la voz en off, que explotan el exotismo de “lo mexicano” y establecen paralelos entre la comida típica y el cuerpo sexualizado de la mujer Latina. Estos epítetos son de larga data: la actriz mexicana Lupe Vélez, una de las referencias más importantes en Fuck My Life(FML), era conocida en el Hollywood de la década del 40 como “The Mexican Spitfire” y “The Hot Pepper”. 

FML, escrita y performada por Xandra Ibarra y dirigida por Evan Johnson, es más que un simple cuestionamiento a las representaciones estereotípicas de “la mexicanidad” o “la latinidad”. FML pone en escena la paradoja irremediable a la que se ve enfrentada La Chica Boom como performer en su intento por deconstruir y problematizar las imaginerías y formas de consumo de “la mexicanidad” y “la latinidad” ante una audiencia—evocada en diversas voces en off—que no sólo no capta el gesto crítico de la performance sino que ignora su posición de poder como consumidora de este tipo de representaciones. La inadecuación entre performer y audiencia se percibe desde el momento en que La Chica entra al escenario. Sonriente y acompañada por una música circense, La Chica saluda a la audiencia en español: “¡Hola!”, “Sííí muy bieeen", “Jajajaaa, síííí”. Sin embargo, esta falsa alegría desaparece rápidamente y la sonrisa congelada de su rostro se vuelve mueca de desagrado. La Chica, mirando al público con el ceño fruncido y cara de asco, pregunta: “Who ordered tacos? I bet you did pervert”. 

La inadecuación más radical se da en un nivel meta reflexivo. Además de la audiencia presente en The Wild Project, hay una audiencia que podemos llamar “histórica” y que toma cuerpo—o mejor dicho, toma voz—en el sonido (a cargo de Sean Malroy), el cual incorpora en off las distintas reacciones de un público ya sea decepcionado, confundido, entretenido o aburrido: “What the fuck?” / “Do the sombrero dance!” / “I am not drunk enough for this” / “I can’t believe I paid to see this shit” / “¡Ay mamacita, mamacita!” / “Is this performance art?” / “When do you think this show is going to be over? I don’t know, what time is it?” / “This is not queer, nothing about this is queer, I am so confused.” Estas críticas aluden a lo que va ocurriendo en escena. Si bien podemos ver desafiadas nuestras expectativas, el cinismo de estos comentarios en off nos lleva a asumir una postura más crítica sobre nuestro rol como espectadores y consumidores. 

Una de las críticas más agudas sugeridas por FML es el hecho de que la audiencia, a pesar de que sabe (a pesar de que es un público “letrado”), goza en la misma deconstrucción burlesca de los estereotipos neocoloniales: la audiencia consume, o en otras palabras “se come”, el cuerpo de la Latina devenido espectáculo. En The Wild Project, el público aplaude entusiasta mientras La Chica hace su primer striptease al ritmo de la música de 2001: A Space Odissey. Esta idea es reforzada en el montaje de luces (a cargo de Cathie Anderson) y video (a cargo de Rob Fatal): al mismo tiempo que La Chica termina de preparar los tacos con su “carne fresca” y con la salsa picante que cuelga de sus caderas en un strap-on (acto que nos hace recordar, por supuesto, performances como Indig/burrito [1992] de Nao Bustamante y Hot Tamale [1999], de Susana Cook, en las que también se tematiza el problema del consumo del cuerpo del/a Latina/o), en el muro posterior del escenario se proyecta en grandes letras blancas la palabra “Spictacle”. 

FML utiliza el recurso del espectáculo dentro del espectáculo e integra aspectos del teatro físico y del burlesque—formas con las que Ibarra ha experimentado a lo largo de su carrera—, para poner en escena la frustración y la inadecuación experimentadas por la performer ante su audiencia, en relación a representaciones sexuales, étnicas y raciales. La performance condensa en 30 minutos los distintos “números” realizados por La Chica Boom—La Chica Tortillera, La Chica Mujer Dominatrix, La Chica Virgen, La Chica Estatua de la Libertad, La Chica Cucaracha. En cada uno, La Chica exhibe la frustración en su rostro: sus intensas miradas van del desgano, al rechazo, a la desesperación. La persistencia del gesto transforma la seriedad en grotesco, y es entonces cuando aparece la risa en el público. El título de la performance, Fuck My Life, alude en este sentido al carácter a la vez inescapable y circular de la paradoja. Al final de la performance, vemos a La Chica, llorando de frustración y de ira, partir con su maleta: el show, en algún otro lugar, debe continuar.


Ángeles Donoso Macaya es profesora en el Departamento de Lenguas Modernas en Borough of Manhattan Community College, CUNY. En su investigación explora colaboraciones, desplazamientos de sentido y cruces entre distintos medios—literatura, fotografía, performance e intervenciones situadas. Sus áreas de interés incluyen la literatura contemporánea del Cono Sur y de México, fotografía y cine documental, Latino/a studies, queer studies y animal studies. Ha publicado artículos en American Quarterly, Aisthesis, Chasqui y Revista Hispánica Moderna. Es co-editora del libro Latina/os on the East Coast. A Critical Reader (Peter Lang 2014) y actualmente está terminando su manuscrito titulado “Profundidad de campo: discursos y prácticas fotográficas en Chile, 1973–1998”, proyecto que ganó el FONDART (otorgado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile) en el 2012.