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Foto: Julio Pantoja

De la Directora

El Instituto Hemisférico de Performance y Política, más que un "lugar", es una práctica. O mejor aún, una serie de prácticas interrelacionadas. El Instituto Hemisférico es una red de instituciones, académicos, artistas y activistas de las Américas, que trabajan en la intersección del "performance" y la "política" (ambas en su definición más amplia).

Partiendo del campo post-disciplinario de los Estudios de Performance, tomamos las prácticas corporales como nuestro objeto de análisis; desde el teatro, la danza, los deportes, las manifestaciones políticas y los rituales, hasta la estética de la vida cotidiana. Y en vez de ver las Américas como un lugar delimitado y circunscrito, lo abordamos como un portal para articular las prácticas compartidas durante siglos de migraciones y movimientos diaspóricos en la masa continental.

Las identidades son mucho más flexibles y relacionales que las fórmulas de los marcos nacionales de los "estudios de área" o los llamados "estudios étnicos". Los acontecimientos y comportamientos que nos interesan son hemisféricos; no pueden pensarse ni analizarse desde un solo lugar y no hay ninguna posición, ninguna única teoría que pueda abarcarlos.

Nuestro proyecto depende de prácticas colectivas que se reconfiguran continuamente, sin ningún punto de entrada privilegiado. Al observar con mirada crítica los repertorios de comportamientos vivos, expandimos lo que figura como sabiduría y alternamos nuestros mapas epistemológicos. Los conocimientos nuevos requieren archivos nuevos, ambientes de aprendizaje más productivos y metodologías críticas más complejas. De igual manera, nuestra práctica colaborativa ha generado modelos de interacción académica más interdisciplinarios. Nuestro proyecto combina la comunicación electrónica con el encuentro cara-a-cara, la investigación con la enseñanza, los archivos digitales de materiales de las fuentes primarias con la investigación de campo en comunidades locales, y lo entrelazamos todo por medio de los foros de discusión, que nos proporcionan una plataforma para el debate continuo.

Durante los últimos diez años, académicos y estudiantes de una amplia gama de disciplinas en las artes, las humanidades y las ciencias sociales han trabajado juntos, a través del Instituto Hemisférico, para avanzar en proyectos de investigación mediante grupos de trabajo, foros de discusión y proyectos editoriales. Dictan clases en conjunto y les ofrecen a los estudiantes un currículo de performance y política en las Américas que cubre desde el siglo dieciséis hasta el presente. Los profesores con más experiencia asesoran a los nuevos profesores y a los estudiantes graduados. Los artistas nos recuerdan a todos que la práctica performática articula una teoría y que las intervenciones teóricas también actúan en el mundo.

Sin embargo, todas estas interacciones y proyectos de investigación requieren el apoyo institucional de nuestra mesa directiva. Las instituciones miembro han sido participantes activas: han sido sedes de los Encuentros y los grupos de trabajo, nos han permitido desarrollar cursos interinstitucionales y nos han proporcionado redes de programación para facilitar que los artistas y académicos presenten su trabajo en nuestras universidades.

Este año queremos agradecer a la Universidad Nacional de Colombia por ser la sede del VII Encuentro Internacional del Instituto Hemisférico, Ciudadanías en escena. Nos esperan diez días fantásticos para compartir nuestro trabajo, escucharnos, discutir y desarrollar relaciones profesionales a largo plazo. Gracias a todos y todas por compartir su talento y dedicación para que el Instituto Hemisférico sea una práctica tan productiva y que los Encuentros sean eventos tan maravillosos.

Diana Taylor


De Marta Zambrano

Reciban una cordial bienvenida a Bogotá. El equipo coordinador en la Universidad Nacional espera que disfruten de la ciudad, de nuestro campus y ante todo, que este Encuentro sea muy provechoso para todos y cada una de ustedes. Hemos trabajado más de un año en este proyecto colectivo de formación, investigación y difusión, con el objetivo de generar nuevas reflexiones e intervenciones públicas sobre los temas que convocan este evento.

A partir de la reflexión sobre las consecuencias de la conjunción entre el giro multicultural y las políticas neoliberales en el continente americano, propusimos al Hemi de Nueva York trabajar la confluencia entre performance y política en la puesta en escena de los reclamos de ciudadanía. Plantear una aproximación sobre ello responde a la necesidad de examinar en paralelo la creciente asociación entre derechos culturales y pertenencias raciales, religiosas y sexuales con los reclamos por justicia social. Las demandas por reconocimiento del lugar de la diferencia permiten escuchar otras voces y ofrecen una perspectiva privilegiada sobre estos asuntos.

De una parte, se manifiesta con fuerza la inscripción de colectivos e individuos que luchan por sus derechos culturales en categorías de ciudadanía a la vez más amplias y más fragmentadas. Mientras en los espacios nacionales, la ciudadanía unitaria y anónima se pluraliza con las ciudadanías diferenciales, éstas constriñen y separan a quienes las suscriben en márgenes discretos que subordinan la inclusión social al reconocimiento cultural. De otra parte, las ciudadanías han traspasado las fronteras canónicas del estado-nación para interrogar los derechos de migrantes, de desterrados, de bi o tri nacionales y de quienes carecen de nación. En esos terrenos, la performatividad de los derechos culturales se hace pública en variados escenarios y en permanente redefinición y lucha.

Desde este enfoque, llegamos a tres ejes conceptuales para este Encuentro bianual que une activismo, academia y arte: legados y memorias de la ciudadanía, luchas por la ciudadanía y fronteras de la ciudadanía. Desde allí invitamos a la expresión y a la discusión de la historia y la actualidad de los reclamos ciudadanos y del derecho a la memoria. También convocamos a considerar las diversas formas de movilización ciudadana y a sopesar la manera como se reclaman derechos culturales o sociales y el lugar que en ellos ocupa la diferencia y la desigualdad. Estas son discusiones que recorren el continente y se expresan de múltiples formas, desde la Patagonia hasta el Círculo Ártico. En su génesis, sin embargo, tuvimos presente la experiencia colombiana, que plantea sugerentes retos conceptuales, performáticos y políticos. Colombia es un país que ha suscrito una avanzada legislación que otorga derechos culturales diferenciales a colectivos étnicos, sexuales y religiosos, concede derechos territoriales a la gente indígena y afro y preconiza la educación propia. A la vez es uno de los países más inequitativos del continente en la distribución de la propiedad de la tierra y encabeza también las estadísticas mundiales de duración del conflicto armado y los rangos de desplazamiento forzado interno. Ante las historias de despojo, violencia y exclusión se eleva una muchedumbre de movilizaciones sociales, caminatas con tintes religiosos, mingas indígenas y puestas en escena de denuncia donde se encuentran diversas estéticas, prácticas de significación e iteraciones corporales que alumbran nuevos caminos posibles y respuestas alternativas al autoritarismo y al maniqueísmo que nos rodea.

Mediante estas propuestas buscamos contribuir a la consolidación de redes ya establecidas en los Encuentros anteriores y a la creación de nuevos lazos de colaboración horizontal y hemisférica, uno de los retos en la construcción de una ciudadanía global más solidaria y menos injusta que, entiendo, es también un desafío que ha provocado las acciones del Instituto Hemisférico.

Es difícil nombrar a todas las personas que han contribuido a la realización de este Encuentro: son muchas y aunque algunas de ellas se incluyen en los créditos, quiero agradecerles a todas. Gracias al Instituto Hemisférico por la confianza que depositó en nosotros. Debemos un reconocimiento a la Universidad Nacional y en especial a las cinco Facultades (Ciencias Humanas, Artes, Ciencias Económicas, Derecho y Enfermería) que creyeron en el proyecto de un grupo interdisciplinario de docentes y que dispusieron de sus fondos y acompañamiento académico para su realización. Sin el apoyo de la Secretaría Distrital de Cultura y Turismo de Bogotá y la Dirección de Artes del Ministerio de Cultura, este evento no hubiera sido posible.

Marta Zambrano