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Bio/Zoo

Álvaro Fernández Bravo, Gabriel Giorgi and fermín rodríguez | New york university-Buenos Aires, New York University, CONICET

Cuando en 1937, en Rio de Janeiro, un abogado invoca los derechos de los animales para defender la vida de un preso político torturado y mantenido en condiciones infrahumanas por el régimen de Getulio Vargas, algo en el orden de los lenguajes jurídicos y políticos que separan lo animal de lo humano entró en crisis. El mismo Estado que pocos años antes legislaba en contra de la crueldad animal y reconocía a los animales como sujeto de derecho y protección jurídica, era capaz de volver irreconocible el cuerpo de un preso político, al que se le había retirado, junto con sus derechos políticos, su condición humana.

La historia de los derechos animales del preso político, incluida en nuestro dossier, tiene su contracara en la historia de los derechos “humanos” de un animal suelto en la selva colombiana, que en 1993 fue ejecutado por el ejército mientras pastaba tranquilamente no tanto en un estado de naturaleza recuperado como en el medio de un vacío jurídico creado a su alrededor por la decisión de un Estado que cuando no sabe bien qué hacer moviliza los mecanismos de violencia soberana. Se trata de un hipopótamo propiedad del narcotraficante Pablo Escobar, muerto unos años antes, que huyó del zoológico privado donde permanecía en cautiverio. Las imágenes del fusilamiento del hipopótamo, que repiten en clave de farsa la caza de Escobar, circularon en principio como una fábula clásica según la cual la muerte de un animal, en su precariedad y desamparo, se aplica a la vida humana y al derecho de todo hombre a sobrevivir en el reino animal de la biopolítica.

Los textos del presente número de e-misférica exploran los múltiples deslizamientos que van del cuerpo biológico del hombre al de su otro animal, siguiendo pendientes de humanización y deshumanización que corren por debajo del campo de la ciudadanía y de la producción de sujetos de derecho. Los ensayos e intervenciones estéticas de este número recorren un terreno de disputas epistemológicas, políticas, jurídicas, antropológicas, éticas y estéticas que giran alrededor de la cuestión de la especie--una categoría central para la reflexión crítica sobre la llamada “cuestión animal” tanto como para las aproximaciones que, desde la biopolítica, piensan modos de dominación, de gobierno y de antagonismo que ponen en el centro de sus apuestas la vida biológica.

Naturalizado por un poder que coloniza la vida del cuerpo y sus afectos, el hombre aparece como una especie amenazada, objeto de protección y asistencia humanitaria por parte de mecanismos de control y normalización eminentemente biopolíticos. Retomando el concepto de vida que Michel Foucault, en sus último seminarios, legó como tarea a la filosofía futura, Roberto Esposito y Raúl Antelo interrogan la noción de biopolítica a partir de la diferencia móvil, ambivalente y siempre política entre bios y zoé. La reflexión sobre biopolítica del filósofo italiano Roberto Esposito introduce muchos de los problemas y vocabularios que recorren los artículos. Muchos discursos en torno a los derechos humanos (o del animal humano), hacen de la vida de la especie el núcleo de protección “inmunitaria” ante amenazas reales o imaginarias contra el cuerpo individual y social. ¿Pero cómo puede ser entonces que en “defensa de la vida” de la especie, el mismo poder de hacer vivir se vuelva en contra de ciertos individuos o grupos que quedan expuestos a la violencia política y económica, sentenciados a vivir más que a morir como deshechos humanos en el campo de la excepción, sin lugar en el orden económico y social? En su artículo “Communità, immunità, biopolitica”, Esposito describirá una sobredosis o “exceso de inmunización”, siempre latente, que puede revertir el mecanismo y volverse en contra de la vida que supuestamente hay que defender y fortalecer. Al mismo tiempo, ensayará las condiciones para una nueva política de lo común.

A partir del dato de que Foucault empieza a pensar la noción de biopolítica en Brasil, Raúl Antelo construye una red de conexiones y contagios entre conceptos y obras poéticas y plásticas de la vanguardia para mostrar, sinuosamente, la relación entre lo absoluto del poder soberano--en el sentido de violencia fundadora--y el gobierno de la vida. Antelo introduce la figura de Prometeo y el águila como figuras de la biopolítica occidental para pensar el origen negativo de lo humano.

En la misma línea, Ed Cohen analiza la emergencia de la noción de especie bajo la luz de la secularización moderna, enfocándose en la articulación y la tensión entre la noción de especie y la de población, desde el campo de saberes en los que se constituyen pero también desde el espacio de contestaciones políticas que inauguran.

En relación a la antinomia fundamental que desestabiliza la relación entre vida y poder, e-misférica toma partido por ciertas prácticas creativas y críticas que toman la especie y su poder de variación como punto de partida para pensar formas alternativas de comunidad y de lazo ético-político. En América Latina, como en otras regiones postcoloniales, la noción de especie como zona de tránsito entre cuerpos, saberes, políticas y textos está presente en la obra de artistas contemporáneos como Nuno Ramos y Ernesto Neto que exploran la especie en sintonía con su densidad dinámica y de sitio de tráfico conceptual. Desde su práctica como escritores, Martín Kohan y Sergio Chejfec encuentran en el animal una tensión entre poder de representación y opacidad que les permite para alcanzar, en relación con la “virtualidad” de lo vivo, el umbral donde se cruzan, no sin cierto malestar, cuerpos ilegibles y palabras flotantes que intentan nombrar algo que es inasignable para los discursos del saber, la ley y la política.

María Esther Maciel, reconstruye una tradición que va de Montaigne hasta Machado de Assis donde la ficción y la imaginación poética del “otro” animal, dotado de un punto de vista propio, de sensibilidad y saberes, es el punto de partida de una ética “anticartesiana” de convivencia entre especies humana y no humanas. Julieta Yelín, por su parte, mapea el impacto y la necesidad de la obra kafkiana sobre la reflexión literaria acerca la animalidad pero también acerca del posthumanismo, precisamente donde la escritura de Kafka desmonta de modo definitivo todo presupuesto acerca de lo propiamente humano.

Prácticas estéticas diversas, desde las artes plásticas hasta la realización de performances, han ofrecido un suelo productivo para esa reflexión, especialmente en relación a la frontera móvil entre humano y animal y también a la puesta en crisis de ideas de pertenencia y especificidad. Poetas que son también artistas visuales o escritores que también realizan instalaciones practican lo que Florencia Garramuño, en las inmediaciones de la reflexión de Esposito, describe como un arte inespecífico e impropio—un arte que salta de una disciplina a otra, basado en exploraciones de materias afectivas intensas y configuraciones espacio-temporales fluidas que atraviesan las fronteras de lo propio e inventan formas de ser en común (antes que formas comunes de ser).

La instalación de Ernesto Neto O Bicho SusPenso na PaisaGem, exhibida en Buenos Aires y Río de Janeiro y cuyas imágenes pueden apreciarse en este número sirven como otra plataforma desde donde interrogar una zona de indeterminación característica de las especies mutantes. En rigor, como sabemos, la especie nunca fue un organismo inmóvil sino más bien, por su misma pulsión de vida, un cuerpo reacio al dispositivo de captura de la ciencia moderna. El bicho convoca a pensar (en) el paisaje (Penso na PaisaGem) y suspender(se) en él, como sugiere la lectura de Álvaro Fernández Bravo de la obra de Neto. El ensayo de Eduardo Jorge continúa esta reflexión sobre el arte contemporáneo como investigación e invención de formas de vida. Analizando obras de Nuno Ramos,  Allora & Calzadilla y Rodrigo Braga, el autor explora los modos en que distintas prácticas estéticas desarrollan epistemologías alternativas por las cuales se ensayan modos de habitat y de comunidad que no se reducen al privilegio ni a la norma de la especie humana.

La presencia del antropólogo brasileño Eduardo Viveiros de Castro en nuestro Dossier, respondiendo a nuestras preguntas, nos dará la medida de la productividad que la cuestión del animal y de la especie tienen dentro del pensamiento y la imaginación latinoamericanas. Apenas traducida en los Estados Unidos, la obra de Viveiros de Castro gira alrededor de la noción de multinaturalismo y de la humanidad del animal. Allí donde el relativismo cultural afirma la diversidad de pueblos y culturas, que se representan de manera diversa y parcial una naturaleza única, Viveiros de Castro, en su reconstrucción del “multinaturalismo” amerindio, afirma una multiplicidad a-jerárquica de perspectivas o “mundos” corporales diferentes, sobre un fondo común de humanidad cósmica que hace que toda especie haga la experiencia del mundo en tanto persona. Estamos en un mundo fluido, hecho de transformaciones y devenires, donde la categoría de persona se extiende a las especies no humanas para las que la humanidad es una “realidad” virtual.

Este número de la revista e-misférica recoge en sí  mismo un itinerario hemisférico,  que comenzó en el coloquio “El giro animal: imaginarios, cuerpos , políticas” organizado por Gabriel Giorgi, Fermín Rodríguez y Álvaro Fernández Bravo, realizado en NYU-Buenos Aires los días 5 y 6 de agosto de 2010. En ese encuentro del que participaron varios de los contribuyentes a este número de e-misférica comenzamos a desarrollar hipótesis en torno a la crisis del humanismo, la naturaleza de lo “post-humano” e intentamos desarmar “la gran división” animal-humano a partir investigaciones y reflexiones de profesores y escritores de la Argentina, Brasil, Perú y los Estados Unidos.  Posteriormente, los días 4 al 6 de mayo de 2011 se desarrolló en la Universidade Federal de Minas Gerais, Belo Horizonte, Brasil el coloquio “Animais, Animalidade e os Límites do Humano”, con el apoyo de NYU-Buenos Aires. Algunos de los trabajos presentados en esa reunión fueron luego recogidos en el vol. 21, n 3, set-dez 2011 de la revista Aletria. Revista de Estudos de Literatura dedicado a Zoopoéticas contemporáneas.