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Indios Medievales, Tomás Ochoa

Gesto decolonial es

Jill Lane, Marcial Godoy-Anativia and Macarena Gómez-Barris |New York University and University of Southern California

“¡Escucha Winka!”

Gesto decolonial es: decir “¡Escucha Winka!”, entiendan o no los winkas que están siendo interpelados.

Gesto decolonial es: sangre. Sangre en 5 de los 16 jarros de vidrio que representan y preservan el quantum de sangre indígena alasqueño – 5 de 16 partes – de la artista Erica Lord. La sangre pregunta: ¿ la identidad indígena yace en estos cinco jarros, como insiste el Estado, y no en aquellos otros? En esta obra, Lord pregunta: ¿cuáles otros jarros o cálculos podrían medir la memoria, los conocimientos y las prácticas indígenas que atan a la gente a la tierra, y a los unos con los otros? Daniher pregunta a través de la artista: ¿qué se cuantifica y que se preserva con las prácticas estatales que requieren "un grado de certificación de sangre indígena"? ¿Qué se divide y qué se olvida?

Gesto decolonial es: Ch’ixi . "La posibilidad de una profunda reforma cultural en nuestra sociedad", dice Silvia Rivera Cusicanqui , "depende de la decolonización de nuestros gestos y actos y del lenguaje con los que nombramos al mundo". Ch’ixi es una de esas palabras . Captura la idea aymara de algo que es y no es al mismo tiempo . Ch’ixi “expresa la coexistencia paralela de múltiples diferencias culturales que no se extinguen , sino que son antagónicas y se complementan entre sí”. Ch’ixi es el marco a través del cual Cusicanqui critica la extraordinaria exposición hispano-alemana "Principio Potosí": donde la exhibición ve la explotación de pobres indios—quienes incapaces de detener la máquina del capitalismo salvaje, pintan obras maestras de su miseria—Cusicanqui ve, en esas mismas pinturas, “una recombinación activa de mundos opuestos y significados contradictorios”. El ch'ixi barroco es "una dialéctica que no culmina en una síntesis sino que vive en permanente movimiento, articulando lo autóctono con lo extranjero de maneras subversivas y mutuamente contaminantes" .

Gesto decolonial es: amistad. En San Cristóbal de las Casas, Chiapas, Rebecca Belmore (Anishanabe) y Victoria Patishtan (Chamula) ensayan un acto de amistad—hilan cuerdas de lana, hacen bolas de papel de periódico masticado, las atan con una cuerda sin principio ni fin —que es interrumpido por la inconmensurabilidad de su lenguaje hablado. Ante los repetidos intentos de Patishtán de conversar en Tzotzil , Belmore responde: “No, inglés”. Una artista Anishanabe (Canadá) y una artista Chamula (México), vinculadas por la amistad y por historias de resistencia.

Gesto decolonial es: metal. Las escenas de tortura de los indios, primero grabadas por Theodore de Bry a principios de 1600, son talladas por el artista Tomás Ochoa en los metales por los cuales aquellos indios murieron por millones: plata y oro. Fundiendo estas escenas primordiales de la violencia colonial en metales preciosos y en arte apreciable, el gesto de Ochoa ilumina la amalgama furiosa de las dos “hambres” que impulsan el proyecto colonial: como señala Barriendos, “el hambre de metales” y el hambre etnográfica por la alteridad indígena alimenta la extracción (de metal, de vida, de mano de obra). El gesto es también carne: en “Indios Medievales”, Ochoa vuelve a representar el grabado hecho por de Bry, en el que los indígenas mantienen cautivo a un conquistador, y “sacían” su hambre de metales vertiendo oro líquido en su garganta; en esta performance, los trabajadores inmigrantes de hoy en día, son usados en lugar de los “monstruosos” indios de De Bry. En la oscilante superposición de la cultura visual colonial con la colonialidad de los imaginarios del presente, dice Barriendos, un territorio se abre a la posible decolonizacion del mirar, el ver y de los modos de representar la propia alteridad. 

Gesto decolonial es: maternidad. Maternidad sin documentos, sin sanción. Una mujer indocumentada dando a luz en los Estados Unidos—haciendo un reclamo, y siendo reclamada por nosotros. A través de Vera-Rosas aprendemos que “las ilegalidades de la madre indocumentada pueden ser conceptualizadas como una práctica ética de la carne, una política corpórea del incumplimiento” - una ruptura de las leyes injustas, una desvinculación de un sistema hegemónico.

Gesto decolonial es: cuir . Transfeministas. Postpornográfico. El cambio textual de queer a cuir es, según Sayak Valencia, un gesto de “disidencia sexual y de desplazamiento geopolítico y epistémico hacia el sur". Gesto decolonial es: ¡EL PODER CUIR GORDO! (CUIR FAT POWER!) con la artista Alejandra Rodríguez, alias La Bala. Es Post-sexual con la artista Katia Sepúlveda, cuya obra de 2007 de ese nombre, ofreció un consolador de silicona en una sartén, fundiéndose muy lentamente a fuego lento. El desafío al patriarcado en la imagen es a la vez radical y glacial: la imagen del pene de silicona derritiéndose en un sartén—un lugar de domesticidad femeneizada por excelencia—representa la desaparición del patriarcado, y también insiste en un proceso muy lento y contínuo de cambio social. Su praxis como imagen es confrontacional, opositora: un retrato audaz de la amenaza del feminismo al patriarcado. Su praxis como performance de duración es transformadora: con el tiempo, el antagonismo entre el patriarcado y el transfeminismo se disuelve.

Gesto decolonial es, entonces, ¡transmarikaputabollomestizxmigranteprecarix! 

¿Podemos hacer que la mirada/relación colonial sea risible? Xandra Ibarra, alias La Chica Boom, lo hace. Ibarra “le hace fisting a piñatas, juega con un vibrador Hitachi Wand disfrazada de la Virgen de Guadalupe, y salpica salsa picante desde una botella en un harnés genital sobre unos tacos hechos de tortillas de maíz y ropa interior de encaje”. Patel explica que performances como ésta – que Ibarra llama "spictacles” burlesques – representan una exageración grosera del estereotipo hacia el “fracaso decolonial”. En este fracaso, dice Ibarra, “no hay redención, no hay reescritura del sujeto, no hay re-performatividad del sujeto, sólo está la jodida vida.”

Gesto decolonial es aestesis. Para Walter Mignolo, los modelos performáticos de Tanja Ostojic en Looking for a Husband with E.U. Passport (2000–05) se desvinculan de la estética tradicional con el fin de liberar una aestesis decolonial subyacente, una "vibración de los sentidos" que niega las restricciones perceptuales y discursivas de lo sublime o de lo bello.

Gesto decolonial es, ahora, una interrupción. ¡...Escucha, winka...!, el título de una obra fundamental de la historiografía mapuche interrumpe el curso común de la historiografía colonial y calza otra en su lugar. En la lengua mapuche, winka significa “extranjero”, “invasor” o “colonizador”, y se refiere más comúnmente a los no indios . ¡...Escucha Winka ..! es una interjección bilingüe que abre espacio a otra historia, una cartografía alternativa, un rechazo de las fronteras, mapas y lugares del winka; es una interpelación a la memoria de la nación mapuche que fue y es .

Gesto descolonial es: acción. “¡Eva no saldrá de la costilla de Evo!”, nos dice la feminista boliviana María Galindo. “Aclaramos que las voces de las mujeres en la constitución oficial fueron mediadas, negociadas, censuradas y medidas por los partidos políticos que legitiman solo las ONG liberales y las voces conservadoras de las mujeres indígenas que hablaron por sus hombres, por sus hijos y por sus iglesias y sus dogmas de fe”. La Constitución Política Feminista del Estado, se promulga “para todos aquellos que están buscando un punto de quiebre en la sociedad, el lugar de la ruptura y la rebelión, en lugar de la conciliación del silencio y de la complicidad cómoda de nuestra propio sometimiento”.

Gesto decolonial es: pulso. Un pulso “en la ruptura” de la estética de la diáspora Negra. Las pinturas a gran escala que componen el Mogamma de la artista Julie Mehretu (2011 ) transforman las erupciones, circulaciones y retracciones de las potencialidades revolucionarias de la primavera árabe/africana, en una forma lineal abstracta. Trazado sobre la base de los mapas de múltiples plazas públicas, incluyendo la plaza Tahrir de El Cairo, donde se encuentra el edificio del gobierno Mogamma, Mehretu captura el conflicto entre esa arquitectura urbana sólida, masiva y ordenada, y las potentes energías—pulsos—de las personas moviéndose y pensando en contra del orden social que esa arquitectura sostiene. Como dice Macarena Gómez Barris, Mogamma interpreta esta coyuntura, esta “arquitectura quebrada y cayendo en pedazos”, a través de una “improvisación de lineas, quiebres , marcas furiosas y gestos imaginativos” que forman alternadas “arquitecturas de sentidos a través de entornos sublimes construidos que se cohesionan en patrones reconocibles, con la misma facilidad como cuando caen a la tela”. En el quiebre de la estética negra, el arte – dice Mehretu –, refleja el “entorno construido en el que opera”, “actúa como una fuerza viva, nunca en reposo y continuamente pulsante”.

Gesto decolonial es: opacidad. La opacidad de lo común indetectable. Para Moten y Harney, gesto decolonial es: la negación de aquello que te ha sido negado. La negativa de demandar, planificar o llamar al orden, dentro de los términos que de otra manera moldean las condiciones rotas en las que ahora vivimos. El derecho a la opacidad. El negarse a ver la negación como falta de acción: cuando dejas de hacer demandas y peticiones, se puede oír el ruido de un cambio que ya está teniendo lugar. Cuando no llamas al salón de clases al orden, ya puedes ver el estudio sucediendo. Cuando dejas atrás la lógica de la crítica, es posible encontrar el camino hacia “lo común indetectable de la ilustración, donde el trabajo se lleva a cabo, donde el trabajo se subvierte, donde la revolución es aún Negra, aún fuerte”.

Escuchemos.

Traducción por Carlos Felipe Olivares