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La inflexión decolonial por Eduardo Restrepo y Axel Rojas

Felipe Martínez Pinzón| College of Staten Island, City University of New York

Eduardo Restrepo y Axel Rojas. La inflexión decolonial: fuentes, conceptos y cuestionamientos. Popayán: Instituto Pensar, Editorial Universidad del Cauca, 2010. 234 pp. 

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Con su libro Inflexión decolonial: fuentes, conceptos y cuestionamientos, Eduardo Restrepo y Axel Rojas han construido una minuciosa genealogía de los términos que estructuran el “proyecto decolonial”. Con nombres tan distinguidos como Walter Mignolo, Arturo Escobar o Catherine Walsh, “la colectividad de argumentación de la inflexión decolonial,” como también la llaman Restrepo y Rojas, se ha posicionado en la academia norteamericana y latinoamericana de manera central en los debates teóricos acerca de las relaciones de poder en el espacio que desde mediados del siglo XIX llamamos América Latina.

El gran mérito del libro de Restrepo y Rojas es ser una suerte de Keywords, el famoso libro de Raymond Williams. Con él, ambos autores se han dado a la tarea juiciosa de trazar el surgimiento, la modulación e influencia de conceptos claves con que los teóricos de este grupo han explicado el cúmulo de sujeciones (y posible liberaciones) que ha traído consigo la experiencia de la modernidad en América Latina. El libro empieza por identificar las fuentes teóricas del grupo—Fanon, Freire, Dussel—; sigue con el análisis de los conceptos emanados de los textos fundacionales del grupo—sobre todo la formulación “colonialidad del poder” que en 1992 hiciera Aníbal Quijano—, continúa con las recientes innovaciones teóricas como “la colonialidad del ser” de Nelson Maldonado-Torres, para terminar con las críticas que, desde Latinoamérica y EEUU, se le han hecho al corpus teórico construido por los miembros del grupo decolonial. De esta manera, la Inflexión decolonial pinta un contundente fresco de este campo intelectual desde una óptica histórica y crítica. 

Es particularmente afortunada la organización genealógica de estos keywords decoloniales. A partir de una disposición del texto que pasa del análisis de los primeros conceptos claves del grupo de comienzos de los noventa como “colonialidad del poder” o “modernidad-colonialidad” a otros más recientes como “cuerpo-política del conocimiento,” el lector se hace una clara idea de cómo las ideas han ido mutando, se han influido y por ello han generando otras nuevas a partir del debate y la confrontación. Por ejemplo, quien siga la lectura genealógica que proponen Restrepo y Rojas no dejará de notar que un concepto como “la hibris del punto cero” de Santiago Castro-Gómez—que designa una manera de entender el mundo con prescindencia del lugar de enunciación—lo posibilitan otras nociones anteriores como colonialidad del poder y colonialidad del saber. De esta manera, el libro de Restrepo y Rojas es una fotografía de la fluida actualidad del movimiento.

Otro logro del libro está en poner en práctica el que es su principal cuestionamiento al proyecto decolonial: su falta de rigurosa historización de los términos del debate. Restrepo y Rojas, por ejemplo, cuestionan el uso “presentista” de los términos “raza” y “cultura”, que son centrales para hilar la intrincada red que da forma a la visión del mundo que tiene el proyecto decolonial. Por una parte, Rojas y Restrepo encuentran que los miembros del grupo fallan en enmarcar históricamente el concepto raza. Para los autores, el proyecto decolonial no tiene en cuenta que la idea de “raza” solamente se solidifica a mediados del siglo XIX, aunque cuente con complejos prolegómenos como los que Marisol de la Cadena ha llamado “anterioridades de la raza”.

Por otra parte, en cuanto al concepto de cultura, Restrepo y Rojas sostienen que en el interior del grupo decolonial: “la tendencia es a considerar la cultura como sistema de significado o forma de vida esencialmente autónoma o, cuando se piensa la relación constitutiva, como resultado de una resistencia inmanente a la imposición de la ‘cultura occidental’” (212). Aquí está el talón de Aquiles del proyecto decolonial: ver en la cultura una especie de religión. Ante las mistificaciones del proyecto civilizatorio en tierras americanas —la raza es sólo una de ellas— el proyecto decolonial le opone una serie de nuevas mistificaciones que, por fuera del devenir histórico, antes que visibilizar las contradicciones y dolorosas amalgamas a las que ha dado lugar “la herida colonial,” naturalizan identidades que en América Latina han estado en un complejo flujo muchas veces dictado por los embates del capitalismo: lo afro, lo “indígena,” lo mestizo, lo blanco, etc.

A la perspectiva histórica de la Inflexión decolonial, sin embargo, le faltó ver desde afuera el surgimiento y consolidación del grupo decolonial como producto, por una parte, de la crisis de la izquierda tras la fractura y desmoronamiento del proyecto soviético, y, por otra, de las conmemoraciones por los 500 años del “encuentro entre dos mundos” en 1992. Desde ahí se podrían analizar las inexplicadas reticencias e incomodidades de sus miembros ante el marxismo y el psicoanálisis, pero también ante disciplinas como la antropología y la sociología. Una deuda que el libro no consigue saldar. 


Felipe Martínez-Pinzón es Assistant Professor en el College of Staten Island (CUNY). Estudia las políticas del Romanticismo en América Latina.