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PHOTO: LORIE NOVAK

Disidencia y Feminismo Comunitario

Julieta Paredes Carvajal| Comunidad Mujeres Creando Comunidad  - Asambleas del Feminismo Comunitario, Bolivia

Inspirado en una acción conjunta con Adriana Guzmán-Arroyo, Feminista Comunitaria

Nosotras Feministas Comunitarias hablamos desde Bolivia, territorio de un proceso de cambio histórico para el país. Este proceso de cambio es nuestro, lo parimos mujeres y hombres de nuestros pueblos originarios y hoy constituye una esperanza. Este pedazo de territorio llamado hoy Bolivia, es el motivo de escritos que primero se han paseado por los labios hermosos de cada una mis hermanas, desde esa oralidad copiosa que nuestras abuelas nos heredaron. Hoy son palabras escritas en una revista.

Las Feministas Comunitarias seguimos con el puño izquierdo levantado porque el sistema no fue derrotado, porque este sistema continua lastimando nuestros cuerpos y los cuerpos de nuestros hermanos y la naturaleza. Este sistema de opresiones se ha reciclado permanentemente desde que fue construido, no es un sistema natural, fue históricamente hecho y va a históricamente, también terminar por la acción revolucionaria de los pueblos. Por  eso no bajamos el puño izquierdo, por eso sigue siendo la forma como nos comunicaremos entre quienes creemos que la Utopia es posible-- lucha que sigue caminando entre la pasión enamorada por la utopia y la terquedad de nuestras luchas por conseguirla.

El sistema es el patriarcal

La colonia no es más que uno de los instrumentos del patriarcado, como lo es el esclavismo, el liberalismo y el neoliberalismo. El sistema de muerte que se llama patriarcado no es para nosotras solamente la opresión de las mujeres a manos de los hombres; eso sería muy simple por no decir simplista. En suma, lo que queremos decir es que el patriarcado, para las feministas comunitarias, es el sistema de TODAS las opresiones que oprime a todo lo que vive en el planeta y, entonces, a toda la humanidad (hombres y mujeres y personas intersexuales) y a la naturaleza.

¿Qué es lo que caracteriza a la conceptualización que hacemos del sistema como,  patriarcado y no otra cosa? Que estas diferentes opresiones se llevan a cabo bajo un modelo, podríamos decir una patríz patriarcal, que es la opresión hacia las mujeres. A partir de este modelo de cómo oprimir, luego se van entablando relaciones de opresión, como la de de género, de clase, raza, de cultura etc. etc. Esta es la manera como las feministas comunitarias remarcamos, actualizamos y profundizamos el significado de patriarcado.

Desde 1492, la mirada hacia nuestro continente es colonial, se nos  califica según los parámetros de occidente, cuan “civilizadas”, ”desarrolladas” y ”bellas” somos. Nuestros pueblos han existido desde antes de 1492 y nosotras recogemos la vivencia del tiempo como la de una contemporaneidad paralela y no desde una contemporaneidad subordinada. La vivencia paralela del tiempo nos permite, como feministas, recoger nuestra propia historia y posicionarnos ante la dominación colonial y el racismo para construir nuestra identidad que es política.

El feminismo es desobediente

Imposible para quienes viven en la ciudad de La Paz eludir nuestros cuerpos de mujeres feministas. La historia de la contemporaneidad latinoamericana que nos rodea, quiso obviar lo que somos y construimos, pero nuestros cuerpos históricamente insisten. El primer alzamiento organizado contra la monarquía no fue la revolución francesa de 1789, fue en 1781 en La Paz donde la abuela Gregoria Apaza y Bartolina Sisa eran combatientes de igual a igual con los abuelos Tupak Katari y Tupak Amaru. Ellas manejaban decisiones políticas, económicas, la logística estaba a cargo de ellas y  también tenían responsabilidades militares. Las mujeres siempre estuvimos en las luchas de nuestros pueblos pero no nos han querido ver.

Hemos andado con la esperanza en un atado, por caminos prohibidos para las mujeres y hemos ocupado los espacios destinados solo a la gente bien -como si hubiera gente mal- hemos transitado por espacios exclusivos sin ser invitadas, pero con la seguridad que todos los caminos y espacios que la Pachamama abrió sobre su piel, es la tierra,  para que todas sus hijas e hijos podamos libremente transitar sin fronteras que nos censuren y discriminen o fronteras que nos detengan, encarcelen y deporten.

El género

El feminismo comunitario de la comunidad Mujeres Creando Comunidad y de las Asambleas del Feminismo Comunitario, es un espacio para hacer realidad nuestras utopías aquí y ahora. Escaldadas de las promesas de la tierra prometida, no creemos más en propuestas que no se empiecen a hacer realidad en el presente, no creemos más en propuestas de personas que no ponen el cuerpo por lo que piensan y sueñan en el cotidiano.

Desde aquí nos posicionamos frente a quienes despolitizan el concepto de género que el feminismo construyó para denunciar una relación de poder entre los cuerpos de hombres y mujeres. El género no es sólo una categoría descriptiva o performativa, su fuerza conceptual radica en la denuncia de la existencia opresiva en la que los cuerpos de las mujeres viven. La despolitización del género se realizó con claras necesidades del Patriarcado neoliberal, de diluir la acumulación política antidictatorial de las mujeres feministas latinoamericanas .

Hacemos teorías desde nuestros cuerpos

Nombrar nuestra práctica colectiva es imprescindible. Si bien la experiencia de las luchas pasa por el cuerpo de cada una individualmente, también es cierto que palpamos un sentir, vivir y construir colectivo, un cuerpo como movimiento social, en el cual alternamos lugares para no repetir los vicios caudillistas de los movimientos populares, donde unos son los que dirigen y otras las que son dirigidas, unas las que piensan y otras las que hacen. No queremos cuerpos obedientes.

No contamos historias, ni testimoniamos; nombramos lo que hacemos, para nosotras eso es hacer teoría, no hay práctica sin teoría, pero sí hay teorías sin practica. Somos boca que nombra el pensamiento que mueve el cuerpo hacia sus deseos y placeres.

El trabajo no garantiza la vida

Como maltrata este sistema patriarcal nuestros cuerpos, solo para satisfacer el placer necrófilo de acumular papelitos que se llaman dinero. No hay sentido en la acumulación actual del capitalismo neoliberal y la mayoría de los cuerpos de la humanidad continúan cumpliendo con las reglas infames de la súper explotación, que azota los cuerpos con 12 y hasta 16 horas laborales. La amenaza permanente de despido mantiene cada día que transcurre los cuerpos en un hilo, tironeados cuerpos con pocos espacios flexibles para el orgasmo, el amor, la creatividad, la felicidad. ¿Con qué tiempo vamos a amar?, y el marketing capitalista responde: use viagra, hormonas y te bombardea con ofertas de 7 orgasmos en 5 minutos en los periódicos locales.

Trabajadoras, todas nosotras somos cuerpos que trabajan, siempre hemos trabajado y también nos hemos enamorado en las horas de trabajo. Paradójico e irónico resulta que estos mismos cuerpos nuestros nacidos para la felicidad y el placer, a esta altura de la historia de las luchas de la humanidad, imploren por un empleo esclavo, rueguen que el patriarcado les ponga la cadena de la superexplotación por el temor de ser cuerpos desempleados y perder la tarjeta de crédito.

El patriarcado se recicla

A lo largo de la historia, vemos que algunos hombres oprimidos logran mejoras en sus condiciones y en sus situaciones de opresión como, por ejemplo, los esclavos, los siervos feudales. También, algunas colonias se liberan, los proletarios de las grandes empresas de países desarrollados no tienen las mismas condiciones que los proletarios de los países llamados del tercer mundo. Estos son sólo algunos ejemplos del camino recorrido por los hombres en búsqueda de mejores condiciones de vida. Pero lo que vemos como un hecho común a todos estos casos, es que, en todos, las mujeres siguen estando subordinadas como esclavas, como siervas feudales, como proletarias de los proletarios, como las indígenas colonizadas de los indígenas. Hay derechos para algunos hombres, pero muy escasas son las mujeres que gozan de ellos, aún hoy, en el comienzo de siglo XXI, año 2013

El Patriarcado, se recicla y se nutre de los cambios sociales y revolucionarios de esta misma humanidad. Afina sus tentáculos, corrige sus formas brutales de operar y relanza las opresiones con instrumentos cada vez mas sutiles y difíciles de detectar y responder. Como por ejemplo, el llamado empoderamiento de las mujeres, todos discursos tendientes a crear teorías, informes y argumentos como los escritos en los informes gubernamentales para la CEDAW, tienden a demostrar que las mujeres “mejoraríamos” cada año nuestras condiciones de vida. Este aparato técnico teórico –la CEDAW- ha elaborado estrategias comunicacionales en las que se han invertido grandes sumas de dinero de la cooperación internacional, y también fondos públicos para crear un imaginario de mejoramiento de la vida de las mujeres. Gracias a estos “avances” seríamos las super mujeres –a saber, independientes, esforzadas, liberadas, etc.

Desde nuestra mirada, todos estos discursos, en realidad, no son otra cosa que cantos de sirena destinados a encubrir que las mujeres somos las convocadas –al DEBER SER FEMENINAS (nuevamente)- a solucionar las crisis económicas, recesiones y otras maneras en que el Capitalismo nombra sus dificultades. Nuevamente, la resolución de estos conflictos va sobre nuestros hombros, las incorporadas al mercado laboral en condiciones desiguales, las que salvamos la economía en sus diferentes crisis y sostenemos la sobrevivencia y la vida, tanto de las personas, las familias, como de nuestro planeta.

Los procesos son de los pueblos no de los caudillos

Nosotras, Feministas Comunitarias, apostamos por este proceso de cambios en Bolivia  pero es fundamental que entendamos que los procesos y las revoluciones los hacemos los pueblos. Hay figuras emblemáticas, pero no son el proceso. Claro que es significativo y altamente simbólico ver a un hermano aymara, Evo Morales, como presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, pero la fuerza de su figura radica en la fuerza de nuestro pueblo. No sólo el Evo es un indígena, el Evo es el Evo porque es un indígena de este proceso boliviano.

Operativizar las utopías

Nos preguntan, con una especie de burla, por qué creemos en este proceso de cambio. ¿En la descolonización del Estado, por qué no se han aplicado aún medidas de promulgación y de disposiciones legales para la despatriarcalización? ¿Qué dificultades enfrenta la implementación de políticas públicas o disposiciones legales para desmontar el carácter patriarcal y colonial del Estado?.

Estado del poder o Estado de la sociedad

El Estado como hoy lo entendemos desde el feminismo comunitario, es una construcción social que trata de materializarse históricamente, gracias al miedo y la vulnerabilidad de la humanidad. A través de la soledad y del miedo, sentimientos producto de la derrota de la comunidad originaria, el Estado se construye día a día. Fruto de esta vulnerabilidad, los sectores de la humanidad que quieren privilegios han construido el Estado desde la mente de las personas, un ente que supuestamente es neutro y protege a todas y todos. Nada más errado.

El Estado es un instrumento patriarcal que por el entronque patriarcal, además toma características mucho mas depredadoras sobre las mujeres especialmente nuestras abuelas indígenas. A este Estado es al que le llamamos el Estado del Poder.

Lo que rescato de diferentes concepciones de Estado es que el Estado es un ente, una institución instaurada en el imaginario de la sociedad, creada por la sociedad misma, cuando ha llegado a contradicciones insalvables entre las personas, como una forma de garantizar el orden de los privilegios en una sociedad que históricamente rompió con la reciprocidad el equilibrio e igualdad de la comunidad.

Lo que agregaría además es que este ente creado es instituido para mejor manejar la opresión de las mujeres, como modelo para oprimir al resto de la humanidad a los pueblos y a la sociedad, a través de la historia.

¿Cómo vamos a confiar que sea el Estado o desde el Estado que venga la restauración de los derechos de nuestros cuerpos de mujeres en la comunidad? ¡De ninguna manera! Por eso en diferentes foros hemos planteado que el Estado Plurinacional no es nada más que un Estado transitorio del poder, para luego pasar a un Estado comunitario de la sociedad, lo que llamamos, la Comunidad de las Comunidades.

Si bien lo anterior es cierto también necesitamos darle tareas a este Estado de tránsito a las Utopías y es aquí que se inscribe el proceso despatriarcalizador, al cual ya hemos aportado con el PNIO (Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades), donde se muestra la forma coherente de marco conceptual y de planificación. Dentro del Estado transitorio del poder, lo más importante son las propuestas y gente que esté en el gobierno, que escuche estas propuestas, ojalá las apoyara, pero por lo menos que no las entorpezca, para que seamos los pueblos quienes las hagamos realidad. Esa es la lucha actual del Feminismo Comunitario en el proceso de cambio dentro de Bolivia.


Julieta Paredes Carvajal ha nacido en La Paz Bolivia hace 50 años, es mujer aymara urbana hija de Cruz y nieta de Natividad, hermana de Enriqueta y tía de Danielita y Juan Pablo, co- madre de Julia y Diana. Escribe poesía, es canta autora, escritora, grafitera,luchadora contra las dictaduras, desde bien joven, en la izquierda universitaria y hace 23 años feminista. Fundadora de Mujeres Creando y después de la división de este grupo emblemático de Bolivia, ella es parte del carácter comunitario del colectivo, en lo que hoy se llama, comunidad Mujeres Creando comunidad. Junto a las compañeras de la Asamblea de Feminismo Comunitario y dentro del proceso de cambios revolucionarios de Bolivia, crearon una corriente de pensamiento y acción denominada Feminismo Comunitario que hoy convoca desde sus propias experiencias a otras mujeres a lo largo de todo el continente. Contacto: Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla