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imagen: Heduardo

¿Y, después de la verdad? El espacio público y las luchas por la memoria en la post CVR, Perú

María Eugenia Ulfe | Pontificia Universidad Católica del Perú
Cynthia E. Milton | Université de Montréal

Abstract:
Seven years have passed since Perú's TRC issued its final report, amidst an initial wave iof optimism and euphoria for truth-telling. What has happened with the truth since then? Since the CVR’s final report much has taken place that seems to promote historical memory and human rights (such as the conviction of former president Alberto Fujimori for corruption and human rights abuses). But other indicators raise worry, most recently the attempt by the Alan García administration to introduce legislation that would essentially give amnesty to police and military facing human rights abuse charges. In this landscape of competing memorial currents lies a project to erect a “Place of Memory.” This article follows the micro-politics of the “Place of Memory” as a means to highlight the problems of writing a national narrative where heroes and victims, the past and the present, all jockey for “truth” in the same walls of a museum.

Siete años han transcurrido desde que el presidente de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR), Salomón Lerner Febres, presentara el informe final a la sociedad y estado peruano. El inicial aire de optimismo y euforia de narrar la verdad pasó. ¿Qué ha sucedido con la verdad, la memoria y la reconciliación desde entonces?

Desde la presentación del Informe Final de la CVR muchas cosas se han llevado a cabo; sin embargo, el grueso de las recomendaciones vertidas en el informe aún esperan implementarse. Se deben resaltar algunos hechos positivos en materia de derechos humanos, como la creación del Consejo de Reparaciones, el juicio y posterior condena al ex -presidente Alberto Fujimori, cuyo expediente se basa ampliamente en casos de lesa humanidad reportados en el Informe Final de la CVR, el reconocimiento oficial del conflicto armado interno en festivales de cine internacional como el Festival de cine de Berlín y una nueva generación de académicos jóvenes que están estudiando justicia transicional, derechos humanos, memoria y reparaciones.

Pero, existen otros indicadores preocupantes, como los intentos de dar amnistía a militares que han cometido crímenes de lesa humanidad y que aparecen cada cierto tiempo en la discusión política nacional. El último caso ha sido el derogado Decreto Ley 1097 (septiembre de 2010). Mediante este decreto, el gobierno intentó dar una “solución política” a militares acusados por crímenes de lesa humanidad y acelerar sus procesos judiciales. Pero los crímenes de lesa humanidad no prescriben y no se pueden emitir decretos leyes a grupos específicos de ciudadanos ya que estos por su propia naturaleza deben ser aplicables a toda la ciudadanía por igual (Burt 2010). Los cánticos de “nunca más” ceden al “de nuevo otra vez” con nuevos escenarios de violencia que se abren en el interior del país, como la zona del Valle del Río Apurímac-Ene (VRAE) y nuevas alianzas que surgen entre representantes de partidos políticos y grupos de poder.

Nos preguntamos, ¿cuáles son las repercusiones de la CVR? ¿Qué sucede en un país posguerra después que las verdades salen a luz? En este artículo nos gustaría discutir los recientes debates sobre la memoria a partir de las discusiones públicas sobre la construcción y el proyecto de diseñar un museo de la memoria en el Perú, ahora llamado Lugar de la Memoria. Es nuestra opinión que los debates sobre el pasado y la construcción de una narrativa nacional—es decir las batallas de memoria peruanas—están presentes y se visibilizan en las discusiones que se han gestado y se están dando alrededor de la construcción de este llamado “Lugar de la Memoria.” A partir de este proyecto es posible analizar dónde está el Perú en el proceso de justicia transicional simbólica mirando la historia del “Lugar de la Memoria.”

En este artículo intentaremos sacar a la luz estas discusiones y los actores implicados en este proceso. ¿Cuáles serán las versiones de las memorias que circulan, se oponen, nutren y se discuten actualmente en el Perú? El artículo comienza brindando un breve panorama histórico del proyecto del Lugar de la Memoria, para continuar con una micropolítica de las memorias en discusión y un ejercicio de pensar cómo el nuevo espacio de memoria especialmente diseñado y construido en un acantilado de un distrito de clase media y alta de Lima, como es Miraflores, de espaldas a los lugares donde se inició el conflicto armado interno y sobre un relleno sanitario, activa en sí una serie de discusiones e intereses de grupos diversos que intentan colocar sus agendas y propósitos en una exhibición pública.

La arqueología del proyecto

La idea de “un museo” sobre el conflicto armado interno y el autoritarismo político que sucedió en el Perú entre 1980-2000 tiene sus raíces en el trabajo de la CVR. Una de las recomendaciones de la CVR era crear un espacio para mostrar, ver, re-contar y reflexionar sobre el pasado reciente. El Informe Final en la sección de las recomendaciones dice lo siguiente:

… que el Consejo de Ministros convoque a un concurso público nacional para definir un espacio público central o erigir un monumento en la capital de la República y que los gobiernos regionales convoquen a concursos públicos regionales para definir un espacio público central o erigir un monumento en las capitales de los departamentos afectados, que conserven para las generaciones futuras la memoria de la tragedia nacional. (CVR tomo IX: 166)

Es decir, los miembros de la CVR reconocen que una forma de restituir simbólicamente al individuo y a los grupos en sociedad, luego de un periodo de guerra, es precisamente a través de espacios de memoria donde el recuerdo y la memoria pasan a convertirse en políticas públicas de reconciliación y reconocimiento ciudadano (Cánepa 2010). Desde esta perspectiva, la memoria en su expresión simbólica antecede a la reconciliación. Además, como varios estudios recientes muestran, el trabajo de reconciliación ocurre al nivel de individuos y grupos (véase por ejemplo, Theidon 2004). La CVR postula que para llegar a la reconciliación nacional se requiere un trabajo de memoria, esto es que la verdad y la justicia implícitas en este ejercicio de reconocimiento y exposición públicas acompañen las pequeñas reconciliaciones que luego llevarán al reconocimiento de los horrores sucedidos en la guerra y la verdadera reconciliación. Esta trayectoria es compleja e implica un conocimiento profundo de la historia peruana. Desde esta perspectiva la reconciliación se da a través del reconocer o conocer la verdad y no desde una política de olvido. Si las memorias son diversas, las reconciliaciones son complejas e implican distintos grados de interrelaciones entre individuos, grupos y comunidades. En muchos casos, la reconciliación se entremezcla con búsquedas de reconocimientos ciudadanos y ahí se enfatizan proyectos de desarrollo y participación ciudadana con búsquedas de verdad. Aquí habría que preguntarse desde qué perspectiva parte la idea del Lugar de la Memoria.

En los años siguientes a la presentación del informe de la CVR, individuos y grupos locales trabajaron para hacer realidad este espacio de memoria tomando como eje El ojo que llora. Este monumento se inauguró durante las conmemoraciones del segundo aniversario de la entrega del informe final de la CVR. Se trata de un sitio de memoria construido por Lika Mutal, una artista plástica holandesa que radica en el Perú desde hace décadas. El ojo que llora está dedicado a todas las víctimas de la guerra interna. En un primer momento el memorial recogía los nombres de las víctimas que aparecen en los registros de la CVR. Sin embargo, como todo sitio de memoria, éste es también sujeto de luchas y enfrentamientos por la memoria. La primera lucha se dio en el 2006, poco después de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre el caso Castro Castro. Allí se decidió que los nombres de los senderistas asesinados extrajudicialmente por el gobierno de turno deberían incluirse en el monumento. La segunda lucha se dio al año siguiente, en el 2007, cuando el ex Presidente Alberto Fujimori fue extraditado de Chile. El monumento fue objeto de actos vandálicos por simpatizantes del ex Presidente.1 En los futuros procesos de re-escritura de nombres, se tomarán en cuenta los nombres inscritos en el Registro Único de Víctimas, el cual no incluye a personas vinculadas a los grupos alzados en armas.

La idea inicial era crear un espacio de memoria en el Campo de Marte que incluyera como espacio central El ojo que llora y que considerara también El quipu de la memoria, una cuerda tejida que se hizo siguiendo el camino Inca y que contó con la colaboración de muchas comunidades que agregaron sus propias cuerdas y memorias. Además, en este espacio compartido de memoria también debía considerarse la exhibición de más de 200 fotografías organizada por la CVR, Yuyanapaq, Para Recordar. En el diseño original de este proyecto participaron arquitectos, excomisionados de la CVR y miembros de organizaciones de derechos humanos. Después de mucha controversia alrededor de El ojo que llora poco a poco el Campo de Marte dejó de ser una posibilidad como espacio para recordar. Sin embargo, miembros de varios grupos pro-derechos humanos continuaron trabajando para tener un espacio permanente para la memoria. Como señala Andreas Huyssen, “La memoria y los derechos humanos deben ser vinculados entre sí de forma más robusta a nivel discursivo y práctico, para evitar que la memoria se convierta en un ejercicio vacío que se alimenta de sí mismo de manera parasitaria, y para evitar la pérdida del suelo histórico de los derechos humanos, lo que propiciaría su abstracción legal y abuso político” (2009).

En mayo del 2008 la primera ministra alemana, Angela Merkel, vino a Lima para asistir a la Cumbre de Jefes de Estado de América Latina, el Caribe y la Unión Europea (ALCUE). La ministra alemana de Cooperación Económica y Desarrollo, Heidemarie Wieczorek-Zeu tuvo la oportunidad de visitar la exposición Yuyanapaq en el Museo de la Nación.2 Conmovida por esta experiencia y considerando la gran similitud con el pasado de su país, consideró donar 2 millones de euros para construir un museo de la memoria que albergue esta exhibición de manera permanente. Luego de importantes negociaciones que cuentan con la intermediación de personas vinculadas con los derechos humanos y la verdad en el Perú, la donación alemana es anunciada en marzo del 2009, abriendo un debate público sobre la idea de tener un museo de la memoria. Este debate público sucedió en la prensa a través de artículos y por Internet en los numerosos “blogs” sobre el tema.3 Cabe mencionar que los debates sobre el museo de la memoria partieron siempre desde Lima, desde los grupos letrados, sin incluir las experiencias locales donde ya había museos de memoria instalados y donde ya se incluían otras formas artísticas y plásticas para expresar el recuerdo (Ulfe 2009).

La noticia fue bien acogida por individuos y grupos de la sociedad civil que trabajan para concretizar la memoria del pasado reciente, pero no por representantes del gobierno, grupos de militares y en general representantes de grupos de poder económico y político. En declaraciones al diario El Comercio, el entonces Canciller del Perú, Víctor Andrés García Belaúnde declara que “Aún no ha llegado el momento de tener un museo de la memoria” porque “la sociedad no está preparada para digerir estas cosas. Creemos que aún no ha llegado el momento porque las heridas siguen abiertas y el informe [Informe Final de la CVR] no ha provocado la reconciliación para la que estaba llamado”.4 

Las acusaciones fueron vastas y desde la derecha se centraron en señalar como “caviares” a los individuos que apoyaron la creación del proyecto.5 Para el Presidente Alan García y otros miembros del gobierno, el dinero de la donación alemana debía utilizarse en proyectos de inversión en desarrollo. Uno de los abanderados de esta discusión fue el entonces Ministro de Defensa, Ántero Flores Araos, para quien se debía invertir en escuelas y establecimientos de salud.6 Es más, para este ex-ministro mientras el Perú sea un país pobre y con carencias sociales, no necesita museos.7

Imagen: Rossell

El presidente peruano Alan García designa a Mario Vargas Llosa como director de la Comisión del Museo de la Memoria.

Imagen: Rossell

El escritor Mario Vargas Llosa publicó un artículo a favor del proyecto y sirvió de mediador con el presidente García, quien ya había declinado aceptar la donación alemana. Luego de la intervención de Vargas Llosa, García acepta el dinero alemán y, sobre todo, la idea de construir un Museo de la Memoria en Perú. Se designa para ello una Comisión de Alto Nivel dirigida por el escritor. 8 El dinero sería direccionado a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, con lo cual el PNUD serviría de veedor externo en la administración del fondo para así evitar malos usos del dinero donado.

El proyecto sería dirigido por una Comisión de Alto Nivel y contaría con un equipo técnico, que se encargaría del guión museográfico, el concurso del diseño arquitectónico y el posicionamiento del museo dentro y fuera del país. En su proyecto inicial la idea era configurar un espacio de conmemoración y un lugar desde donde se gesten las políticas públicas de la memoria.

La propuesta inicial del Museo de la Memoria fue presentada el 10 de diciembre del 2009 en el Instituto de Estudios Peruanos ante un grupo nutrido de académicos e intelectuales peruanos y extranjeros interesados en temas peruanos. Centrada en cuatro ejes (Informe Final de la CVR, dignificación de las víctimas, educación e investigación), la propuesta fue sometida a debate del cual surgieron algunas ideas interesantes: como la inclusión de un área para niños y nuevas generaciones y la idea de un museo convocante que parta de los actores implicados en la guerra, dignifique a las víctimas y que, aprovechando la ubicación del museo (distrito de Miraflores), enseñe lo sucedido en el país a los grupos de poder y las clases altas y considere las áreas de conmemoración (Ulfe 2009 manuscrito).

Se asumía que como museo nacional de la memoria, éste sería para todos los peruanos. Por lo que la propuesta de guión narrativo debía hacerse pública para que fuera sometida a debate y así recoger la voz de un número significativo de peruanos. Como se dijo en aquella reunión esto serviría “para discutir una propuesta más amplia de política cultural que rescate la memoria, que promueva la inclusión, que enseñe a las generaciones futuras sobre los horrores de la guerra y que sirva de plataforma para el reconocimiento de nuestra diversidad” (“ibid.”).

Esa y otra reunión con personas vinculadas al movimiento de derechos humanos han sido de las pocas oportunidades donde se ha discutido públicamente el proyecto del Museo de la Memoria. Recientemente se ha organizado una nueva reunión pública pero nuevamente ha sido convocada por una tercera instancia, el Instituto de Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Perú y otras instituciones vinculadas al movimiento de derechos humanos. Y, por iniciativa de los comisionados y el equipo técnico que labora en el proyecto del museo de la memoria, hubo otra reunión píblica en la Defensoría del Pueblo en noviembre del 2010.9

El objetivo del equipo técnico y de integrantes de la Comisión de Alto Nivel de ese momento, como Salomón Lerner, era comenzar a discutir públicamente sobre el proyecto con el objetivo de lograr un consenso y posicionarlo a nivel nacional, así como recoger ideas para nutrir el guión narrativo y debatir sobre las estrategias de representación. Ya en diciembre del 2009 se discutía si era apropiado mantener la idea de Museo por sus reminiscencias con espacios de conocimiento letrado. Si la idea era abrir un espacio para la conmemoración y el recuerdo, quizás convenía presentar la propuesta como Espacio o Lugar. Como consta en la ceremonia pública de sesión del terreno de Miraflores el 16 de diciembre de 2009, se concluyó que el título sería “Lugar de la Memoria”.

… el Lugar de la Memoria servirá para mostrar, con rigor y elocuencia, la responsabilidad primera y mayor de Sendero Luminoso y su demencial ideología maoísta fundamentalista en el estallido de la violencia política que llenó de sangre, de muertos y de injusticia nuestra Patria a partir de 1980, justamente cuando el Perú recuperaba la libertad y el Estado de Derecho luego de doce años de dictadura militar…10

El Lugar de la Memoria: ¿la exhibición de una historia oficial? o, ¿la versión de quiénes?

Un lugar nos habla de un espacio de conmemoración y de un terreno desde donde se establece el recuerdo como práctica cultural y social. Con el afán de apaciguar ánimos y dirigiéndose a los militares en la sesión del terreno de Miraflores, el entonces presidente de la Comisión de Alto Nivel Mario Vargas Llosa dijo lo siguiente:

Quisiera tranquilizar a los soldados, marinos, aviadores y policías que ven con aprensión la creación de este Lugar de la Memoria. El sacrificio y el heroísmo que tantos militares mostraron durante los años del terror estarán presentes en sus salas al igual que el dolor de los civiles, porque el Museo será la casa de todas las víctimas sin ninguna excepción, sin ningún prejuicio, sin ningún parti-pris ideológico o político. Para no seguir entrematándonos por culpa de la intolerancia y el odio, necesitamos reemplazar la irracionalidad y la inquina por el diálogo, la razón, el sentido común y la solidaridad. Que ésta sea la casa de todos los peruanos de buena voluntad que quieren vivir en paz y sin miedo, respetados en sus diferencias, sus creencias y sus anhelos, dentro de la ley, la libertad y la tolerancia. De esta manera el Lugar de la Memoria nos ayudará a alcanzar el verdadero desarrollo político y la prosperidad.11

En la tarde del 16 de diciembre de 2009 y en presencia del Presidente García, Vargas Llosa, el ex Embajador Javier Pérez de Cuellar y el alcalde de Miraflores, Manuel Masías, entregaron el terreno para la edificación del Lugar de la Memoria. Un terreno que es un relleno sanitario, que servía de depósito de camiones de basura de la municipalidad y que está ubicado en medio del acantilado mirando el mar. Es necesario preguntarnos sobre el simbolismo del lugar en los debates sobre memoriales y sobre la distancia de los enfrentamientos más dolorosos de la historia reciente peruana. La memoria parece ir a contracorriente. Siempre en pasado para mirar y pensar el presente. Pero, ¿albergada en un relleno sanitario? Dice mucho sobre lo que el gobierno de turno opina sobre dónde debe estar la memoria de la historia reciente del Perú. O quizás como sugirió Carlos Iván Degregori en aquella exposición pública, deba servir para dejar atrás la asepsia, mirar a través de la basura y la tragedia, y convertir el lugar en un espacio desde donde educar a los grupos de poder político y económico del país.

A partir de este momento, parece que los grupos ONGs que habían participado en los debates dejan de tener presencia (efectiva) en las decisiones de la Comisión de Alto Nivel. En realidad dejan de tomar el asunto como parte de su propia defensa de los derechos humanos. Además, la memoria inclusiva empieza a cerrarse: la memoria de los afectados y las víctimas de las violaciones de derechos humanos tenían sus recuerdos suprimidos por un acuerdo de no hablar de una manera negativa de los “excesos” hechos por las “fuerzas del orden”. Por ejemplo, en declaraciones públicas el día de la ceremonia de sesión del terreno de Miraflores, el presidente de la Comisión declaró que “El Museo de la Memoria no va a ser ni un refugio de extremistas, ni un ariete contra las Fuerzas Armadas, esas son exageraciones, mentiras, calumnias” (Perú 21, 16 de diciembre de 2009, versión en línea). Al contrario, el museo debía seguir la propuesta económica del gobierno y más bien contribuir a fortalecer la democracia y el crecimiento económico.12 Si la memoria, como señala Jelin (1998), es “un campo minado”, aquí en el debate mismo sobre la construcción de un Museo o Lugar, que todavía no comienza a edificarse, se presentan de una forma vivaz los diferentes discursos sobre el papel de un museo de la memoria: según la CVR un museo así llamado debe fortalecer la memoria, la reconciliación y la democracia por vía del conocimiento del pasado; según la Comisión de Alto Nivel, un museo debe fortalecer la democracia (¿cómo? no está claro) y la economía (otra vez ¿cómo? no está claro).

Lo interesante al reflexionar sobre el Lugar de Memoria ubicado en un relleno sanitario es cómo representa gráficamente la contaminación de la memoria. Pero, ¿memorias de quiénes? ¿Cómo se exprimen y manifiestan estas memorias? No son solamente las ONGs y los individuos vinculados a derechos humanos, asociaciones de víctimas que luchan para conmemorar el pasado. También están presentes las fuerzas del orden que buscan dar sus propias versiones de lo ocurrido. ¿Quién tiene el derecho de contar su memoria en un museo? Siguiendo el guión de la exposición fotográfica Yuyanapaq uno puede vislumbrar los actores involucrados en el proceso de violencia: sus salas de grupos afectados por la violencia, los grupos que están luchando para tener sus versiones del pasado y sus experiencias exhibidas en un museo posible son los desplazados, las asociaciones de víctimas, las viudas, los huérfanos, los niños, las poblaciones indígenas, las autoridades, las salas más temáticas como aquella a María Elena Moyano, y los ronderos. También en Yuyanapaq hubo un esfuerzo por retratar los casos emblemáticos, como Uchuraccay, Barrios Altos, y los testimonios de sujetos de todos los sectores sociales, de casos de estudiantes, de padres, madres, hijos que fueron desaparecidos, torturados o asesinados. Yuyanapaq ya nos deja una propuesta de cómo presentar a todos los sujetos sociales en la guerra. No dedica grandes salas a los partidos políticos, tampoco a los grupos alzados en armas, más si encontramos a quienes padecieron la guerra en todos sus frentes de batalla pero desde la mirada del reportero gráfico, del periodista, del fotógrafo, que muchas veces venía o residía en la ciudad y que tuvo interés de retratar y comunicar el horror de esta demencial violencia.

Al trazar esta clasificación de actores, Yuyanapaq articula una reflexión que encontramos presente en el proyecto del Lugar de la Memoria. ¿Quiénes o qué grupos pugnan por estar presentes en el Lugar de la Memoria? ¿Estarán las madres de ANFASEP o las viudas de Llusita?13 Es que dentro de estos grupos identificados por Yuyanapaq hay una lucha para estar presente en el Lugar de Memoria. Por ejemplo, van estar presentes en la exposición las madres de desaparecidos. ¿Cuáles serán los objetos de memoria? La ropa, las fotos, las denuncias; alí está el debate por la versión oficial del conflicto armado y, como dice Gisela Cánepa (2010), la gran discusión sobre la participación ciudadana, de una ciudadanía cultural que clama mediante sus cuerpos por un reconocimiento oficial.

Pero la lucha por la memoria no es solo de los marginalizados— las mujeres, los niños, los indígenas, los pobres— la memoria está tomada por los militares, la policía, los políticos que no quieren quedar mal parados. La memoria es un arma de la política en este caso y los afanes por reescribir la historia no cesan, por vanagloriar actos que no pueden simplemente llamarse “excesos”. Rafael Rey Rey, cuando era ministro de Defensa, amenazó que construiría su propio museo de memoria si las experiencias de los militares no estaban presentes en el Lugar de la Memoria.14 Es decir, la “memoria” no significa justicia simbólica o reconocimiento del pasado solamente para los movimientos pro derechos humanos. Al venir del pasado al presente, la práctica del recuerdo se presenta como un desafío lanzado al futuro que consiste en “hacer un balance hoy de lo que uno hizo y de lo que podría haber hecho” (Candau 2002, 32). He ahí la importancia del Lugar de la Memoria no para nosotros, sino para las generaciones futuras, las que vendrán de aquí a cincuenta años y más.

Las fuerzas armadas, por ejemplo, no están en contra de un lugar o museo de la memoria per se. Pensemos positivamente y digamos que ellos quieren que sus “memorias” también estén incluídas en este espacio de conmemoración de las víctimas. En este camino, la “memoria” se utiliza como argumento para transformar los “abusos de derechos humanos” cometidos por los miembros de las fuerzas armadas en “excesos” y el énfasis deviene de los sacrificios de las fuerzas armadas en su guerra heroica contra el terrorismo. Sin embargo, cabe enfatizar que los soldados, los policías y quienes se enfrentaron del lado del Estado también fueron víctimas. Muchos fueron trasladados a pelear una guerra iniciada por el Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso (PCP-SL) y quedaron con muchas heridas físicas y psicológicas. Pero, ¿qué sucederá cuando la memoria de alguien que sufrió uno de estos abusos vea su memoria o experiencia en este lugar junto a la de un perpetrador? ¿Quién tiene el derecho de contar su memoria en un museo? ¿Las víctimas como los soldados o las víctimas de los soldados, o las víctimas del PCP- SL y MRTA? ¿Todos, algunos, o ningunos? ¿Va a ser un museo lleno, vacío o medio-lleno de memorias?

Imagen: Heduardo

Un analista politico reflexiona sobre las estrategias posibles de Alan García para lidiar con los dilemas potenciales del debate sobre la memoria en Perú.

Imagen: Heduardo

Aquí se tiene que abandonar la mirada maniquea y dicotómica de víctimas y perpetradores; víctima es el sistema social fragmentado, los vínculos rotos, los lazos con el pasado que necesitan volver a historizarse. Se requiere pensar más bien en la pluralidad de miradas y voces que componen estas memorias. Son memorias de grupos las que deberán plasmarse en este espacio de conmemoración pero de tal manera que dialoguen entre sí. Lo que se necesita es fomentar estos canales y vías de comunicación y ahí el arte y lo cultural emerge como la plataforma privilegiada y la que ha servido desde el momento que comenzaron las investigaciones de la CVR como el terreno desde donde se han emitido opiniones y representaciones diversas de vivencias y experiencias individuales y colectivas. Muchos son los ejemplos del arte que habla del pasado: las tablas de Sarhua, los retablos de Ayacucho, las pinturas e historietas de los concursos de Rescate por la memoria y las canciones de pumpin, entre otras formas artísticas que cuentan las experiencias de individuos y sus comunidades (Milton manuscrito). En la ausencia de una voluntad política de buscar justicia, el arte sigue siendo una forma primordial para exprimir estos pasados. Y este arte puede formar parte del contenido de dicho lugar de memoria.

Memorias y significante vacío

Estamos hoy en día ante una situación incierta: desde la derogación del DL1097 y la renuncia de Vargas Llosa como presidente de la Comisión de Alto Nivel (como respuesta de la introducción del DL, antes de ser nominado por el premio Nobel), hasta los debates interminables sobre qué incluir (sin hacer consultas públicas), sobre cómo incluir las memorias de los otros y sobre si hay una manera de contar o exhibir las verdades transmitidas por la CVR. Cuando hay dificultades de construir sentimientos nacionales en un país dividido por geografía y etnicidad, siempre la tendencia es de volver al pasado remoto. Otra vez, esta tendencia parece ser la salida al momento de incertidumbre. Los ganadores del concurso del diseño arquitectónico del Lugar de la Memoria proponen un santuario que comulgue con el espacio geográfico y la vista al océano Pacífico, que comience desde abajo y llegue al tercer piso, y que cual huaca prehispánica sirva para conmemorar la tragedia nacional reciente.

Como proyecto arquitectónico, la idea de santuario es importante ya que sería tomado como un símbolo de una región unida mediante un culto y de una gloria en la que casi todos los peruanos están de acuerdo. Pero como lugar y símbolo llama la atención también por lo que no es: un lugar de memorias reales. No es como la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde ocurrió violencia directa. No es los Cabitos en Ayacucho, no es Lucanamarca, no es Uchuraccay. Entonces, el espacio requiere construir los lazos con el pasado, lazos que son inexistentes. El ojo que llora tuvo el mismo desafío: sin embargo, está en diálogo con el pasado por los actos simbólicos de la memoria que transcurren allá y por los delitos de vandalismo que muestran que los grupos que quieren seguir una política del olvido no están indiferentes a este pasado (Milton 2011). Está por verse todavía si este Lugar de la Memoria tiene el mismo “éxito” de entablar las memorias y los sentimientos de peruanos diversos.

La ESMA hoy en día es un espacio lleno de memorias: en las paredes, en los corredores, en las perillas de las puertas, las experiencias de miles de personas están presentes, sin tener una “exhibición.” Está vacío de “objetos” pero lleno de memorias.15 Lo opuesto será el caso del Lugar de Memoria en Lima si no logra articular sus lazos con el pasado reciente, porque el espacio como tal no tiene vínculos con el pasado y no hay consenso sobre qué, sobre cómo ni sobre quiénes formarán parte del guión museográfico. Se necesita discutir públicamente este guión no solo para incluir y recoger las voces de muchos, sino porque se requiere posicionar el proyecto de Lugar dentro y fuera del país y se requiere entender que en esas luchas de memorias están los reconocimientos de miles de ciudadanos que pugnan por hacer que sus derechos también sean respetados. Es decir, el Lugar requiere construir esos vínculos con el pasado para no estar repleto de piezas y vacío de historias; para no convertirse en un significante vacío. Sin contenido, sería un museo vacío de memorias.

El Lugar de la Memoria nos muestra las vicisitudes de convertirse en un hermoso lugar (una huaca del siglo XXI) vacío de contenido o parcialmente lleno de pequeños trazos del pasado reciente peruano. Los debates recientes sobre el Lugar de la Memoria muestran que en el Perú sólo han pasado siete años desde la entrega del informe final de la CVR y que, por lo tanto, es tal vez todavía “muy pronto” para llegar a un consenso de como recordar el pasado. Quizás tampoco el gobierno de turno sea el más recomendable para construir un espacio de memoria ya que es juez y parte del conflicto armado interno vivido en el Perú.16 Los casos que se tienen en Argentina (ESMA), Chile (Museo de la Memoria) muestran debates nutridos y procesos judiciales, al menos, algo más avanzados. Pero la historia de la controversia del Lugar de la Memoria sugiere otros factores que subyacen allí además de la verdad que necesita instalarse en el lugar. Tener o contar con una Comisión de la Verdad ha sido y es importante, pero aquí vemos que no es suficiente. Se requiere un monumento, un memorial que reconozca y cuente el pasado. Se requiere una política de recordar y contar el pasado. Ese es el deber ser de la memoria y de un lugar de memoria que apenas comienza a vislumbrarse en el Perú.


María Eugenia Ulfe investiga culturas expresivas, memoria y violencia en el contexto peruano. Es antropóloga de la Pontificia Universidad Católica del Perú y cuenta con un Master of Arts con mención en Antropología de la University of East Anglia (Sainsbury Research Centre), Norwich, Inglaterra (1995) y un PhD en Ciencias Humanas de la George Washington University, Washington DC, Estados Unidos (2005). Actualmente es docente en el departamento de Ciencias Sociales y coordinadora académica de la Escuela de Posgrado en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha publicado Danzando en Ayacucho: Música y ritual del Rincón de los Muertos. (Instituto de Etnomusicología, Lima, 2004), con Gisela Cánepa ha publicado Mirando la Esfera Pública Peruana desde la Cultura (Concytec, 2006). Próximamente será publicado su La memoria en el cajón: la historia reciente del Perú de la mano de artistas andinos (Fondo Editorial PUCP). 

Cynthia E. Milton investiga la historia de los Andes, en particular particular representaciones históricas de la violencia en el Perú contemporáneo y percepciones de la pobreza en el Ecuador colonial. Es autora de The Many Meanings of Poverty: Colonialism, Social Compacts, and Assistance in 18th Century Ecuador (2007), ganador del Bolton-Johnson Prize of the Conference on Latin American History, co-editora de The Art of Truth-telling about Authoritarian Rule (2005) y of Curating Difficult Knowledge: Violent Pasts in Public Places (New York Palgrave Macmillan, 2011). Es catedrática asociada y Canada Research Chair en Historia Latinoamericana en el Departamento de Historia en la t of History at the Université de Montréal.


Notas

1 Sobre los conflictos alrededor del ojo que llora véase: Paulo Drinot, “El ojo que llora, las ontologías de la violencia y la opción por la memoria en el Perú,” Hueso Húmero, 50; Drinot, “For Whom the Eye Cries: Memory, Monumentality, and the Ontologies of Violence in Peru,” Journal of Latin American Cultural Studies 18/1 (2009): 15-32; Katherine Hite, “The Eye that Cries: The Politics of Representing Victims in Contemporary Peru,” Contracorriente 5/1 (2007): 108-134; Cynthia E. Milton, “Defasing Memory: (Un)tying Perus Memory Knots," Memory Studies 4/2 (2011): 1-16.

2 Véase "Perú rechaza donación alemana de $2 millones para Museo de la Memoria" en El comercio, 24 de febrero del 2009. 

3 Puede realizarse un seguimiento de éste debate a través de algunos blogs, como por ejemplo el Útero de Marita. 

4 Declaraciones vertidas a CPN radio el 9 de marzo del 2009 y publicadas en el diario El Comercio

5 Véase Alberto Vergara, “¿Qué es esto de caviar, caviarismo y la caviarada?”. En Revista Poder 360, 18 de agosto de 2010. 

6 El entonces ministro de Defensa, Antero Flores Araoz declaró sobre la posible donación alemana para la construcción de un Museo de la Memoria: "Si yo tengo personas que quieren ir al museo, pero no comen, van a morir de inanición.  (…) Hay prioridades". Declaraciones vertidas el jueves 26 de febrero del 2009 en RPP.

7 Vargas Llosa responde a las declaraciones del entonces Ministro Flores Araoz en RPP "Si semejante pragmatismo hubiera prevalecido en el pasado, no existirían el Prado, el Louvre, la National Gallery ni el Hermitage y Machu Picchu hubiera debido ser rematado en subasta pública para comprar lápices, abecedarios y zapatos", manifestó. "Según esta filosofía, los países solo deberían invertir recursos en defensa de su patrimonio arqueológico, monumental y artístico una vez que hubieran asegurado la prosperidad y el bienestar de toda su población", agregó el autor de la Ciudad y los Perros (véase la edición del domingo 8 de marzo del 2009 de RPP).

8 La Comisión de Alto Nivel en un primer momento estuvo integrada por el ex Presidente de la CVR, Salomón Lerner, Monseñor Luis Bambarén, el pintor Fernando de Szyszlo, el jurista Enrique Bernales, el arquitecto Frederick Cooper y el antropólogo Juan Ossio. Luego fueron integrados como comisionados Bernardo Roca Rey de El Comercio y Mariella Pinto. En setiembre de 2010, a raíz de la promulgación de Decreto Ley 1097, Mario Vargas Llosa renuncia a la presidencia de la Comisión. En su lugar, nombran al pintor Fernando de Szyszlo.

9 El seminario lleva por título “Memorias diversas, lugares comunes”, martes 26 y miércoles 27 de octubre de 2010, Lima. El evento organizado en la Defensoría del Pueblo llevó por nombre I Taller de Contenidos Museográficos y se realizó en el Auditorio de la Defensoría del Pueblo en Lima, el 4 y el 5 de noviembre de 2010.

10 Palabras del doctor Mario Vargas Llosa en la Celebración del acto de cesión del espacio del Museo de la Memoria, 16 de diciembre de 2009. Ver el texto completo en el sitio web del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.               

11 Ibid.

12 “En estos momentos que el Perú está bien orientado, que estamos progresando económicamente, es muy importante reforzar la cultura democrática, y mi idea es que el Museo de la Memoria es una institución que puede servir de manera decisiva para esta tarea”, dijo el escritor Mario Vargas Llosa en RPP (citado en "Vargas Llosa: "El Museo de la Memoria no será refugio de extremistas"Perú 21, 16 de diciembre del 2009).

13 ANFASEP es el acrónimo para la Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú. Esta asociación se ubica en Ayacucho y en su local institucional han edificado un Museo de Memoria. Llusita es una comunidad campesina en la provincia de Víctor Fajardo, en el departamento de Ayacucho.

14 El lunes 21 de diciembre de 2009, Rafael Rey Rey, ex Ministro de Defensa declaró lo siguiente: “No pretendo oponerme al Museo de la Memoria (...) Sobre el museo no tengo más que decir”, remarcó hoy en una entrevista radial, donde también reiteró que su posición sobre el museo es que no le parece oportuno que se haga, pues la comisión a cargo parte de la premisa equivocada de que el país vivió un enfrentamiento entre dos bandos. Rey aclaró que el nuevo monumento “a las verdaderas víctimas” no es promovido por él, sino por una asociación de militares, y aclaró que para concretarlo no se requiere el permiso de nadie, refiriéndose así a la comisión que dirige el Museo de la Memoria. “¿Solamente un grupito de personas relacionadas con la Comisión de la Verdad tienen derecho a hacer cosas que recuerden los daños del terrorismo?”, se preguntó el ministro. Véase la noticia en Perú 21, diciembre 16 del 2009.

15 Jairo Rivas del Consejo de Reparaciones del Perú ha dicho en una reciente visita al ESMA: “Llama poderosamente la atención que se trata de un edificio vacío, y acaso allí radica la principal fuerza conmemorativa de este lugar. En la visita se recorren los distintos ambientes del edificio sin encontrar mueble alguno, ni reconstrucción de lo que debió ser en los tiempos de la dictadura. Apenas unos pequeños paneles explicativos con una breve explicación de lo que funcionaba en cada lugar, a veces con esquemas que daban cuenta de los cambios operados en cada ambiente... y testimonios. El aparente vacío es llenado con la palabra. Pequeños testimonios de sobrevivientes introducen a la crueldad de cada espacio, y las explicaciones de la guía, apelando a otros testimonios y pequeños relatos de la sobrevivencia cotidiana en este lúgubre lugar, son suficientes para completar lo que el edificio ya no tiene: las imágenes del horror se suceden una tras otra a cada paso. Es de esos lugares que, pese al silencio, están llenos de voces”. Ver el texto completo en el blog De palabras y violencia. 

16 Cabe recordar que Alan García Pérez, actual presidente del Perú, fue presidente del país entre 1985 y 1990—esto corresponde a un periodo de expansión de la violencia y de una de las mayores crisis económicas de la historia peruana.


Obras citadas

Burt, Jo Marie. “1097: la nueva cara de impunidad”, en NoticiasSER.pe. Consultado el 15 de septiembre del 2010.

Cánepa, Gisela. “Esfera pública y derechos culturales: la cultura como acción”,  e-misférica 6/2 (2009-2010).

Candau, Joel. Antropología de la memoria. Buenos Aires: Nueva Visión, 2002.

Comisión de la Verdad y Reconciliación. Informe Final. Consultado el 17 de octubre del 2010.

Huyssen, Andreas. “Derechos naturales, derechos culturales y política de la memoria”, e-misférica 6/2 (2009).

Jelin, Elizabeth. “The Minefields of Memory.” NACLA Report on the Americas XXXII/2 (1998): 23-32.

Milton, Cynthia E. “Defacing Memory: (Un)tying Peru’s Memory Knots,” Memory Studies 4/2 (2011).

--------. Ed. The Art(s) of Truth-telling in post-Shining Path Peru. Manuscrito.

Theidon, Kimberly. Entre prójimos. El conflicto armado interno y la política de la reconciliación en el Perú. Lima: Instituto de Estudios Peruanos, 2004.

Ulfe, María Eugenia. “Tantas veces Lima: el Museo de la Memoria”. Coyuntura 5/6 (2009): 23-7.

--------.“¿Cómo podemos pensar un Museo o Espacio de la Memoria para el Perú?” Mesa verde, Instituto de Estudios Peruanos, Lima: 10 de diciembre de 2009. Manuscrito.