62_lg_nk_mascara_deambulancias_enc09_0003_levels

Performers en la Plaza Che. foto: Niki Kekos

Tierra en trance: éxodo y performance en el trabajo de La Máscara

Paola Marín | California State University, Los Angeles

De-ambulancias de Teatro La Máscara. Universidad Nacional Colombia, Bogotá. 28 Agosto 2009.

La Máscara, grupo que forma parte del Nuevo Teatro Colombiano, ha trabajado con teatro y comunidad en la ciudad de Cali y poblaciones cercanas desde hace tres décadas. La historia del grupo siempre ha estado ligada al activismo social. Si se considera que desde sus inicios en los años setenta acompañaban con sketches a marchas estudiantiles, protestas obreras y eventos feministas; y que Lucy Bolaños y Pilar Riaño, quienes permanecen como pilares del mismo hoy día, nunca han cesado en su colaboración con sectores marginalizados, incluso a pesar de un exilio forzado de casi dos años, es claro que De-ambulancias es producto de una admirable continuidad de intereses éticos y artísticos.

Este trabajo surge del impulso recibido por parte de Patricia Ariza, quien inició el proyecto "Expedición por el éxodo" a nivel nacional. Este proyecto consiste en la alianza con desplazados y marginados a causa de la situación sociopolítica de Colombia, con el objetivo de despojarlos de la condición de víctimas y reivindicarlos en su dimensión cultural y humana. Tal iniciativa cuenta con la participación de teatristas, intelectuales, artistas y activistas. No está demás recordar que Colombia cuenta con el mayor número de desplazados internos por causas sociopolíticas en el hemisferio occidental, más de dos millones y medio de refugiados según cifras conservadoras.

Lucy Bolaños

Lucy Bolaños en la Plaza Che

foto: Niki Kekos

Ariza, con quien La Máscara comparte una hermandad artística y vital de muchos años, contactó a Bolaños y le pidió que organizara "Expedición por el éxodo" en Cali. Esta a su vez recurrió a diferentes organizaciones populares, entre ellas la Fundación Paz y Bien de la hermana Alba Stella Barreto, la cual agrupa a personas en situación de desplazamiento en Aguablanca, el mayor distrito marginal de Cali, cuya mayoría de población es afrodescendiente y en gran parte proveniente de zonas rurales del Pacífico. Barreto llevó a La Máscara un espectáculo que contaba con la participación de alrededor de 30 personas, y que había sido preparado para la visita del Arzobispo a dicho sector. En él contaban de manera artística su padecimiento debido a la violencia de los grupos armados. Según Bolaños, había mucho caos en el escenario pero también era deslumbrante, debido a una forma expresiva muy propia, en especial por la música y los cantos. Basándose en esta experiencia, la actriz se propuso crear un grupo de teatro de mujeres, que captó el interés de más o menos veinte a treinta de ellas, quienes comenzaron a tomar diversos talleres en La Máscara. El grupo se fue fortaleciendo, tomó el nombre Aves del Paraíso y montó tres obras de creación colectiva referentes a la problemática del éxodo—sobre la vida antes, durante y después de la salida.

Deambulancias

foto: Mateo Rudas

El proceso de trabajo para De-ambulancias se inició seis meses antes del Encuentro Hemisférico en Bogotá con miras a la participación en el mismo. Como las obras teatrales antes montadas, surgió en gran parte de las propuestas de las mujeres del grupo, no solamente por la parte testimonial de su colaboración, sino desde la parte creativa, por medio de cantos tradicionales o de poemas y canciones que ellas mismas habían compuesto, los cuales se irían repitiendo durante su deambular. Por ejemplo, la canción compuesta por Yolanda Paz, mujer de 54 años, dice: "Al gobierno le pido una disculpa y le voy a preguntar: con tanto desplazado que llega a la ciudad, no encuentran trabajo, tendrán que robar", expresando así la fractura colectiva entre un sentido de pertenencia y otro de total marginación.

Parte del proceso fueron los talleres que se hicieron en La Máscara sobre la performance como género abierto y sobre Land art, este último ofrecido por el artista plástico Antonio Cadavid, quien había co-dirigido junto a la actriz Susana Uribe un trabajo previo a De-ambulancias titulado Tierra en guerra, también creado por Aves del Paraíso. Asimismo se hicieron diversos ejercicios para buscar conversar sobre las circunstancias personales del desplazamiento más allá de la repetición—contar un secreto, por ejemplo—y otros en los que cada una de las tres parejas de performeras (la testimonial y la no testimonial, es decir, la que había sufrido el desplazamiento y la que no) deambularon por separado por diferentes puntos emblemáticos de Cali. Debido al carácter antirrepresentacional del género, a nivel de las performeras no testimoniales (Bolaños, Uribe y Alzate), el reto mayor consistió en desligarse de la actuación, es decir, evitar hacer un personaje y ser, en cambio, cauces de la voz de quienes deambulaban.

Performers de Deambulancias en la Plaza Che

Performers Yolanda Paz Toloza, Ginger Lizeth Renteria Torres, Yelise Paola Peña con Antonio Cadavid en la Plaza Che

foto: Niki Kekos

En Bogotá la performance se inició en el centro de la Plaza Ché, con las mujeres que habían sufrido el desplazamiento vestidas de blanco, sentadas en silencio y modelando figuras de barro que allí quedarían. Luego cargarían la arcilla en platones sobre sus cabezas para iniciar su camino por tres rumbos diferentes entonando canciones o poemas. Sus respectivas acompañantes, vestidas de negro, por medio de un altoparlante repetían un breve texto surgido de la experiencia de cada refugiada al llegar a un centro metropolitano a pedir ayuda del gobierno, donde les hicieron una breve y rutinaria entrevista para llenar una ficha. La indiferencia burocrática frente al desgarramiento de la expulsión de una vida hecha es un elemento evocado por medio de los altavoces en los momentos en que las mujeres van deteniéndose en diversas estaciones en su caminar.

Por otro lado, el uso del barro como elemento plástico y visual con que se inició la performance y con el que se fueron dejando rastros de la misma surgió de un taller de cerámica realizado en La Máscara. Este barro posee una obvia relación con la tierra y con lo que se ha dejado atrás, pero igualmente forma parte de las caminantes, manchándolas a lo largo de su recorrido. Las figuras que iban quedando en las estaciones eran correlatos de experiencias vividas relacionadas con el éxodo, como los asesinatos.

Deambulancias

photo: Niki Kekos

Según la actriz Liliana Alzate, desde el principio toda la performance y en especial la cuestión del barro se trabajó como parte de un proceso de sanación. Este es un elemento esencial porque se relaciona con las huellas de la memoria, de lo que es invisibilizado a nivel social. De hecho, en el caso del Encuentro Hemisférico en la Universidad Nacional la idea inicial era deambular varios días y por diferentes lugares para ir sembrando el espacio con las figuritas, lo que no se pudo hacer por cuestiones de logística. En este sentido, la acción implicaba un manejo del tiempo muy distinto al del teatro, ya que la carga simbólica y la apropiación de los espacios solamente podía lograrse a través de la repetición.

Hay que señalar que De-ambulancias, como aconteció con la formación del grupo "Aves del paraíso", también respondió al objetivo que Lucy Bolaños me comentó sobre su trabajo continuo con distintas comunidades, en especial de mujeres: "Yo de todas maneras vengo de sector popular y me interesa abrirles como esa mirada del mundo, de que la vida no es solamente la casa, el servicio doméstico de la familia y del marido sino la posibilidad de ver el mundo con otros ojos..." [el subrayado es mío]. En consonancia con esta premisa, De-ambulancias es un trabajo performático que se propone, por medio de la repetición del caminar, de los textos y cantos, así como del uso del color (el blanco y negro de la ropa, el rojo del barro), desfamiliarizar y resignificar la omnipresente problemática del éxodo, especialmente la de gran cantidad de mujeres de las comunidades afrodescendientes del Pacífico colombiano.


Paola Marín é professora assistente na Facultade de Artes e Letras da California State University, Los Angeles. Seu interesse repousa sobre o trabalho de reflexão e documentação de manifestações culturais contemporâneas nas artes de performance e visuais. É co-editora da Revista Karpa, publicação electrônica sobre teatralidades dissidentes, arte e cultura visual.