Una especie no endémica: O Bicho SusPenso na PaisaGem de Ernesto Neto

La obra de Ernesto Neto (Río de Janeiro, 1964) pone en relación dimensiones de lo íntimo, el roce, lo táctil y el cuerpo con la experiencia estética colectiva, el afuera y la percepción común. Lo común comprendido como aquello que es compartido por varios y no es propiedad de nadie, como por ejemplo, el aroma. Así, en su obra Paff, piff, poff, puff (1996) exploró los sentidos y lo común través de sensaciones olfativas: diversos tipos de especias como azafrán, clavo, comino y urucú insertas en cavidades hechas con medias de poliamida interpelaban al público que asistía a la obra (Jiménez 2002; Pedrosa 2002). Neto ha empleado materiales como la poliamida, con el que se fabrican las medias femeninas (pantyhose, nylon) en distintas oportunidades. Con ese tejido artificial, elástico, fetichista y sensual creó volúmenes que en algunos casos asemejan cuerpos, órganos humanos, cavidades o “colonias” que evocan comportamientos biológicos de reproducción celular. La poliamida, como las cuerdas tejidas en crochet de la obra que mostramos en este número, indica un roce con la piel y un contacto entre la obra y el cuerpo presentes en la poética de Ernesto Neto.

Por su filiación neoconcreta, carioca y experimental, las esculturas-instalaciones de Neto están emparentadas con las obras de los artistas brasileños Lygia Clark y Hélio Oiticica. Pertenecen, digamos, a la misma especie de los bichos creados por Lygia, solo que en una escala mucho más grande y llevando más lejos algunas de las tentativas de sus antecesores. Sus obras pueden ser pensadas como una especie impropia del mundo artístico, artefactos habitados por un vacío, sistemas huecos que sin embargo conectan, transportan, pueden ser recorridos y exploran la noción de límite no tanto como barrera sino como superficie de contacto. Aproximan así lo interior y lo externo, la contemplación y el uso y desafían el mandato de “no tocar” que caracterizó al museo moderno. Imaginadas como especies en intersección (Haraway 2008), sus obras habitan lo natural y lo artificial, la ciencia y el arte, lo popular y lo elitista, lo industrial y lo tropical, la sustancia y la mercancía. Algunos de los significantes con los que juega Neto son la selva, el animal, el monstruo, el órgano, las especias, los cuerpos, la piel, el trabajo. Así, sus obras pueden pensarse como especies híbridas y desafiantes de los órdenes científicos y las taxonomías del conocimiento que asignaron compartimientos estancos a los organismos. Al estimular el uso, como en la obra mostrada en este número de e-misférica, O Bicho SusPenso na PaisaGem [El Bicho SusPendido en el PaisaJe], esta enorme instalación hecha de sogas sintéticas coloridas tejidas en crochet y rellenas con piedras y pelotas de plástico puede atravesarse caminando como un puente colgante. O Bicho evoca también un animal o un monstruo y plantea, como las obras de sus predecesores Clark y Oiticica, una invitación al uso y al contacto.

Photo: Nikolas Koenig
Imagen 1. O Bicho SusPenso na Paisagem, Faena Arts Center, Buenos Aires, Septiembre de 2011 Photo: Nikolas Koenig.
Photo: Rafael França e Ronaldo Land
Imagen 2. O Bicho SusPenso na Paisagem. Estación Leopoldina, Río de Janeiro, Septiembre de 2012Photo: Rafael França e Ronaldo Land.
Photo: Rafael França e Ronaldo Land
Imagen 3. O Bicho SusPenso na PaisaGem. Estación Leopoldina, Río de Janeiro, Septiembre de 2012Photo: Rafael França e Ronaldo Land.

O Bicho SusPenso na PaisaGem fue encomendada por el coleccionista y empresario argentino Alan Faena como la obra para inaugurar el Faena Arts Center, situado en el distrito de Puerto Madero en Buenos Aires, un barrio muy caro reciclado en antiguos depósitos portuarios de la ciudad. El Faena Arts Center está ubicado en un antiguo molino que tiene un hotel a su lado. La obra fue inaugurada en septiembre de 2011, curada por Jessica Morgan, curadora de arte contemporáneo de la Tate Modern Gallery de Londres. El artista permaneció antes de montarla durante varias semanas viviendo en Buenos Aires y familiarizándose con la ciudad y su cultura. Según sus declaraciones, intentó traer la selva al paisaje urbano de la ciudad. Es decir, introducir una especie no endémica con el objeto de perturbar ese paisaje con el que interactuó durante su estadía. Un año más tarde, en septiembre de 2012 la obra fue montada en la Estación Leopoldina de Rio de Janeiro, un espacio diametralmente opuesto a la galería argentina de Puerto Madero.

Al estar pensada como puente que se atraviesa, pone en relación dos o más espacios que resultan interconectados por la obra (imágenes 1 y 2). Atravesar O Bicho no resulta una experiencia inocua. Montarse en él produce movimiento, oscilación, quizás un tropiezo y ciertamente un cambio de perspectiva. Algunos asistentes prefieren simplemente sentarse y permanecer suspendidos dentro de la instalación, como vemos en la imagen 3. Quisiera interrogar la obra en relación con el problema de la especie a partir de tres ejes que voy a sintetizar rápidamente: el espacio pensado como cuerpo y volumen, la conexión entre espacio y especie –el punto de roce donde unidades y conjuntos se intersectan– y la noción de “companion species” desarrollada por Donna Haraway, es decir la posición intermedia de toda especie, a medio camino entre organismos contiguos de los que depende para reconocer su naturaleza inestable, mutante, in-between.

El espacio como cuerpo y volumen.

La suspensión en el título de la obra puede entenderse en dos sentidos. Por un lado, como una exhortación a suspender el juicio racional y entregarse a la invitación lúdica y táctil del artefacto, caminando, cayéndose, dejándose tocar por las cuerdas con que está compuesto el bicho. Es decir, dejarse devorar por él como Jonás en el vientre de la ballena, sin intentar interponer reflexiones o explicaciones a priori. Entregarse al juego propuesto por la obra y volverse con ella (becoming with, como dice Donna Haraway) un poco niño, o quizás un poco animal, suspendido en la selva. Los volúmenes son importantes y, de hecho, la obra tiene una dimensión significativa. De allí proviene su carácter monstruoso por descomunal, gigantesco, desproporcionado, excesivo. Como otros monstruos de su especie (Frankenstein, Godzilla), O Bicho ocupa una posición intermedia entre lo natural y lo artificial; está compuesto por fragmentos cosidos y unidos por el trabajo humano.

Esta condición puede asociarse en un segundo sentido, como una intervención animal/monstruosa en el paisaje urbano, suspendida en el medio de un espacio público o semi público en el caso del Faena Arts Center, un museo privado. Parte del impacto de la obra está en el volumen que ocupa y su relación con el espacio de exhibición. Allí estaría su parentesco con el monstruo y su carácter inespecífico. El monstruo se define por desbordar las especies conocidas, por no ajustarse a ninguna descripción reconocida dentro de su misma especie (Moby Dick). Pertenece y no pertenece a su categoría e incluso invita a cuestionar si los rasgos atribuidos a la especie son apropiados o suficientes para definirla. Como la ballena, O bicho devora a sus visitantes, los envuelve o los invita a dejarse devorar. Si lo hacen, como ocurría con los hijos del autor durante la inauguración de la obra en Buenos Aires, es preciso que jueguen, abandonen la compostura o la razón y se conviertan en niños o en animales. Así el cuerpo de la obra interviene el espacio urbano y altera la naturaleza de quienes interactúan con ella.

Espacio y especie.

O Bicho SusPenso na PaisaGem fue concebida luego de una estadía del artista en Buenos Aires. Él declaró que quiso representar imágenes de la selva en la ciudad y en la Argentina. Durante su permanencia caminó, recorrió Buenos Aires, tomó contacto con sus habitantes y sus costumbres, se dejó interrogar por ellos e intentó comprender la realidad sociopolítica argentina. En una conversación personal en ese momento, me preguntó por el fenómeno del peronismo, una animal político de difícil comprensión sólo para los extranjeros. ¿A qué especie pertenece el peronismo? ¿Cómo entenderlo desde el arte? La galería del Faena Arts Center donde fue montada y la inauguración a la que asistí en septiembre de 2011 plantea algunos puntos interesantes para interrogar la relación entre espacio y especie.

Se trata de una obra realizada con materiales de origen popular, por tejedoras de un taller de Río de Janeiro, en colores y texturas poco refinados. Durante el momento en que Neto estaba concibiéndola encontró dificultades para importar las cuerdas sintéticas por restricciones en la Aduana de Buenos Aires a las importaciones. El Estado biopolítico procuró ejercer su derecho de inmunidad ante una sustancia exótica, potencialmente peligrosa (Esposito, en este mismo número). Eventualmente el material ingresó y la obra pudo realizarse, pero queda el registro de la dificultad de importar una materia popular con la que se realizan mercancías de consumo masivo, entre otras hamacas como las utilizadas por los indígenas brasileños, además de obras de arte, en Brasil. El taller donde Neto trabaja, en el centro de Río de Janeiro, con la colaboración de tejedoras, es un local en un barrio de clase trabajadora típicamente carioca, desprovisto de todo lujo u ostentación. El Faena Arts Center por el contrario presentaba un piso de mármol blanco lustroso, amplios ventanales mirando al vecindario de Puerto Madero, con barandas de bronce y suntuosas escaleras de granito. El contraste entre la obra y la galería donde fue montada en Buenos Aires resultaba más visible en la inauguración, donde guardias de seguridad chequeaban la lista de invitados y se servía champagne rosado entre personalidades de la televisión, el mundo del espectáculo y los negocios, y pocos representantes del mundo del arte. Ernesto Neto, algo perplejo ante una apertura que parecía haberlo tomado por sorpresa, conversaba con los invitados y pedía disculpas. Sin embargo, a pesar del contexto bizarro para el montaje de la obra, O Bicho resultaba por eso mismo más visible.

La Estación Leopoldina de Río de Janeiro presenta por el contrario un espacio muy diferente. Se trata de una antigua estación de tren hoy reconvertida en centro cultural, con entrada gratuita, en una zona céntrica de la ciudad por la que circulan muchas personas diariamente. Por tratarse de una estación de tren, evoca la relación de la obra pensada como nodo de una red, punto de intersección, zona de cruce entre públicos, experiencias y mundos (imágenes 2 y 3). El espacio, entonces, altera la naturaleza de la especie y condiciona el comportamiento de quienes toman contacto con ella.

Companion Species.

O Bicho SusPenso na PaisaGem plantea un conjunto de relaciones de contigüidad en la que participan distinto tipo de actores. La materia con la que está hecha, como ya se dijo, alude a prácticas de la cultura popular brasileña. El tejido forma parte de una tradición que se remonta al mundo precolombino y que los indígenas desarrollaron para tejer las hamacas (rede de dormir) empleadas como camas, que tienen una extensa presencia en la cultura material del mundo indígena tupi guaraní. Asimismo la actividad de las tejedoras permite también incluir referencias a otro tipo de especie: el trabajo femenino, la producción de mercancías y artesanías y la presencia de razas no europeas involucradas en esa producción: los indígenas, los afrobrasileños y los mestizos que forman esa fuerza de trabajo. Como en las instalaciones de Hélio Oiticica, donde también el mundo afrobrasileño tuvo una participación destacada, esta obra permite reconocer en los colores y en la confección del crochet, técnicas ancestrales y materiales contemporáneos donde participa la materia industrial y el conocimiento popular. Junto a él aparecen la raza, la cultura popular y una especie intermedia, localizada entre el mundo americano, el mundo africano y el mestizaje, así como el contacto producido en América entre todas esas subjetividades.

En el mismo sentido puede pensarse la posición intermedia de Neto en relación con la lengua. Los nombres de sus obras a menudo apelan a una lengua híbrida e intervenida, con elementos del portugués, el inglés o el español. Nada en su arte se mantiene desconectado de un componente vecino que perturba la especie autónoma y pone de relieve el contacto entre el cuerpo (la lengua) y el afuera (el paisaje).

O Bicho permite así, asistir a una producción que desafía la naturalidad de la especie. No hay especificidad sino convergencia de componentes diversos que confluyen en un animal artificial, un cyborg monstruoso hecho con cuerdas plásticas de colores y expuesto en galerías o centros culturales para que los humanos pierdan o alteren un poco su condición humana. Más niños, más simios, más animales y menos sujetos a la jaula de la especie humana, la obra de Neto permite hacernos ingresar en una “zona de afinidad” (Viveiros de Castro) y una “zona de indeterminación” (Cary Wolfe) entre lo animal y lo humano. Ya solo el sacarse los zapatos para montarse en la escultura-instalación de Ernesto Neto nos sitúa un poco más cerca de la selva y un poco más lejos de la superficie artificial del mundo urbano/humano.


Álvaro Fernández Bravo is an Associate Professor at Universidad de San Andrés and researcher at the Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de la Argentina (CONICET). Álvaro has been involved in international education for several years. He worked as Director of Undergraduate International Programs at Universidad de San Andrés and coordinated the Summer Spanish Program at the same University. As the director of NYU Buenos Aires he has been working hard to generate positive relationships with local institutions. He is currently teaching Spanish American Short Story at NYU Buenos Aires. Álvaro has published numerous books and articles, among which are: Literatura y frontera (1999), El valor de la cultura: arte, literatura y mercado en América Latina (2007), and a new edition of Mi fe es el hombre by María Rosa Oliver (2008). His articles appeared in Margens/Márgenes, Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, Nepantla and the Journal of Latin American Cultural Studies.


Obras citadas

Esposito, Roberto. 2013. “Inmunidad, comunidad, biopolítica” e-misférica 10.1

Haraway, Donna J. 2008. When Species Meet. Minneapolis: University of Minnesota.

Jiménez, José. 2002. “El cosmos en la piel” Ernesto Neto. O corpo no tempo. Galicia: Xunta de Galicia, Consellería de Cultura, Comunicación Social e Turismo y Centro Gallego de Arte Contemporáneo, p. 203-205.

Pedrosa, Adriano. 2002. “Esculturas íntimas” Ernesto Neto. O corpo no tempo. Galicia: Xunta de Galicia, Consellería de Cultura, Comunicación Social e Turismo y Centro Gallego de Arte Contemporáneo, p. 63-70

Viveiros de Castro, Eduardo. 2010. Metafísicas Caníbales. Líneas de antropología postestructural. Buenos Aires: Katz.

Wolfe, Cary. 2010. What is Posthumanism. Minneapolis: University of Minnesota Press.

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