Cali, ciudad abierta. Arte y cinefilia en los años setenta (2 ed.) de Katia González Martínez

Álvaro Baquero-Pecino | The City University of New York, College of Staten Island

González Martínez, Katia. 2015. Cali, ciudad abierta. Arte y cinefilia en los años setenta (2 ed). Bogotá: Universidad de los Andes y Ministerio de Cultura. 320 páginas; $50.000 COP.

Algo relevante está sucediendo en el cine colombiano en su conjunto. Así lo atestigua, entre otros hechos, la repercusión internacional de cortometrajes como Kalashnikov (Juan Sebastián Mesa, 2013) y Leidi (Simón Mesa Soto, 2014) y de largometrajes como La sirga (William Vega, 2012), La tierra y la sombra (César Augusto Acevedo, 2015) y El abrazo de la serpiente (Ciro Guerra, 2015). Este pujante desarrollo también ha estado acompañado del trabajo de instituciones como la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano y de una labor historiográfica, teórica y crítica de gran relieve. El libro Cali, ciudad abierta. Arte y cinefilia en los años setenta contribuye de manera decisiva a este impulso colectivo.

Resultado de un proyecto de investigación de Katia González Martínez premiado con la Beca de publicaciones artísticas de la Convocatoria de Estímulos del Ministerio de Cultura de Colombia, el volumen toma como punto de partida un acontecimiento clave como fue la celebración de los VI Juegos Panamericanos celebrados en Cali en 1971 para analizar la producción artística y visual de la época en la ciudad. Para ello, se presta especial atención a las contribuciones de los cineastas Luis Ospina y Carlos Mayolo, al espacio independiente Ciudad Solar y a la obra del artista Ever Astudillo. Como se desprende del prólogo de Ramiro Arbeláez, en las páginas de Cali, ciudad abierta se reconstruye una parte de la historia cultural de los años setenta que es primordial no solamente para Cali y para Colombia, sino también para América Latina.

La abundancia y la calidad de las reproducciones de los materiales gráficos del volumen son excepcionales. Más que un complemento suponen un capítulo en sí mismo que se va construyendo a lo largo del libro en activo diálogo con el texto escrito. Afiches, fotografías, carteles y notas de periódico conforman, por tanto, un magnífico trabajo de archivo que entreteje su propia narración. Asimismo, resulta un componente imprescindible el DVD que acompaña al libro y que incluye una versión restaurada de uno de los hitos fundamentales del período: el documental Oiga vea dirigido por Luis Ospina y Carlos Mayolo. Este documental es analizado en detalle en el capítulo Oiga vea: un zoom out panamericano en el que se subraya la conjunción de estética y de ideología de un momento de plena efervescencia cultural y política.

Cada capítulo compone un mosaico que gira alrededor de un tema, un evento o un personaje central. Sirve como muestra Ever Astudillo: no es papagayo sino blanco y negro, un apartado que combina la biografía del artista plástico Astudillo y su vínculo con los artistas Fernell Franco y Oscar Muñoz con la reflexión sobre el enlace que se constituye entre diversas facetas del proceso de creación artística y el devenir del espacio urbano. Todo ello enmarcado por un yo narrativo que ayuda al lector a sentirse cómplice del proceso de indagación en el que estuvo inmerso la investigadora del proyecto.

Este eclecticismo está presente de algún modo en todo el libro pero, como se refleja ya desde el título, el cine siempre se establece como horizonte del análisis y de la investigación. De esta manera, en un capítulo como Ciudad Solar: la ciudad de “unos pocos buenos amigos” no solamente se recorre la génesis del proyecto del espacio comunitario Ciudad Solar examinando sus dos etapas, su legado y sus controversias. En él, se subraya también el nexo de unión del mismo con el Cine Club de Cali (liderado por Andrés Caicedo) y la revista Ojo al cine, dos referencias esenciales para aproximarse al estudio de la historia del cine colombiano y de la cinefilia como herramienta de circulación y movilización sociocultural.

Tomando en consideración todos sus elementos, Cali, ciudad abierta. Arte y cinefilia en los años setenta de Katia González Martínez es, por tanto, un volumen interdisciplinar que supone un excelente aporte al campo de la historia del arte, de los estudios culturales y de los estudios sobre cine. Gracias a la combinación de la solidez del análisis y de la extraordinaria documentación bibliográfica y audiovisual, se consigue reproducir y examinar el pasado reciente de una ciudad como Cali en la que el latido cultural y creativo de una época tan compleja como los años setenta nunca se extinguió y tampoco dejó de oírse y de verse.


Álvaro Baquero-Pecino es Doctor en Literatura y Estudios Culturales por la Universidad de Georgetown (Washington, DC). Sus intereses de investigación están relacionados con el cine y la literatura contemporánea de España y América Latina, las narrativas de trauma, el imaginario de la violencia y las representaciones de la inmigración. En la actualidad trabaja como profesor asistente en The City University of New York/College of Staten Island.

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