Theatrical Topographies: Spatial Crises in Uruguayan Theater Post-2001 de Sarah Misemer

Misemer, Sarah. 2017. Theatrical Topographies: Spatial Crises in Uruguayan Theater Post-2001. Lanham: Bucknell University Press. 229 pages; $90.00 Hardcover, $85.50 Kindle.

Osvaldo Pelettieri, uno de los más importantes investigadores del género dramático en Latinoamérica, admitió en cierta ocasión la posibilidad de determinar los momentos de crisis en la sociedad argentina a partir del estudio de las obras de teatro y de performance. Sarah Misemer en Theatrical Topographies. Spatial Crises in Uruguayan Theater Post-2001, pareciera admitir dicha tesis al trasladar su objeto de estudio al ámbito del teatro independiente uruguayo, e incluso superarla en términos espaciales. La expansión de los límites geopolíticos viene dada por las lúcidas conexiones que la autora formula entre las crisis en Uruguay y otra serie de factores externos, que ratifican la urgencia de un enfoque de mayor envergadura, basado en lo transnacional, tras comprobar que al hablar de crisis las líneas divisorias entre lo global y lo local tienden a hacerse cada vez más borrosas. En ese sentido, Misemer explora el modo en que la crisis genera un impacto en la representación de espacios teatrales en una serie de obras del teatro independiente uruguayo después del 2000, en que del espacio teatral emergen visiones sobre la política, la economía, la identidad, y el género, en medio de las corrientes de poder globalizadas del siglo XXI.

El término “glocal” empleado por Roland Robertson para referirse a las continuas intersecciones entre lo global y lo local en el ámbito económico, pero cuyos efectos también alcanzan a reflejarse en transformaciones de tipo social, religioso, cultural etc., sirve a la autora para enumerar una serie de hechos muy cercanos al presente histórico y que demuestran por un lado la dificultad que se afronta hoy para localizar centros absolutos de poder al tiempo que alude a los detonantes potenciales que economías extranjeras llegan a ejercer en los mercados nacionales. Transitamos así por una serie de eventos que van desde el ataque terrorista del 11 de septiembre como generador de otras catástrofes internacionales, la correspondiente crisis de Argentina y Uruguay en el 2001/2002, hasta el colapso económico de Grecia, el Brexit, los actos terroristas de ISIS y el tráfico de drogas desde Latinoamérica hacia USA. Dichas prácticas de lo glocal pueden contraponerse a otras de carácter positivo como la conocida primavera árabe en el 2010 como paradigma de movimiento pro-democrático.

El marco teórico-crítico de esta investigación se nutre de una sólida serie de teorías de carácter interdisciplinario, dentro de las cuales sobresalen las ideas del poder como “fetiche conceptual” de Giacomo Marramao que la autora pone a dialogar con absoluta coherencia junto con las de Fukuyama, Marvin Carlson, Fareed Zakaria y Sheila Benjabib con el fin de explicar fenómenos específicos acontecidos en el Uruguay como La Ley de Caducidad o la Ley de la Impunidad cuyo lastre se proyecta en la producción cultural uruguaya contemporánea. La política de la desmemoria promovida por los procesos de instalación democrática en Uruguay (como en Argentina y Brasil) no eliminó el trauma generado por las dictaduras militares de ahí que Misemer indague desde una perspectiva teórica en la noción de cultura y su vínculo inmediato con la política como otra vía de cuestionar la crisis espacial, a través de los estudios de Gabriel Rockhill y Alfredo Gomez-Muller, Habermas, Diana Taylor y Robert J. Holton a nivel extratextual, pero sin excluir de su andamiaje teórico los aspectos relacionados con la crisis espacial que tienen lugar en la página misma. De este modo establece las conexiones con el área de los estudios artísitico-literarios a través de los lentes teóricos del formalismo ruso, el estructuralismo, Roland Barthes, Julia Kristeva y Michel Faucault.

Gabriel Peveroni, Marianella Morena, Sanguinetti, Gabriel Calderón y Sergio Blanco son los directores de teatro de cuyas obras se ocupa el libro. En el primer capítulo se analiza Shangai, la última obra de una trilogía que Gabriel Peveroni iniciara en el 2005. El significativo trabajo analítico de este capítulo viene dado por la capacidad con que la autora se interna en las cadenas intertextuales y las decodifica a través de acertadas conexiones teóricas como el significado y uso del tríptico en el medioevo que la autora hace corresponder con aquellos que se generan en la trilogía de Peveroni, los paralelismos con “El jardín de los senderos que se birfucan” de Borges, la observación de los elementos del teatro postdramático tal y como los entiende Lehmann, presentes en la obra, y finalmente la utilidad de los estudios de biopolítica para explorar muchas de las estrategias argumentales empleadas por Peveroni.

En el segundo capítulo el análisis se centra en las obras de teatro Don Juan y el beso y Las Julietas de Marianela Morena con el fin de examinar el modo en que se ubica el beso como rechazo de la segregación de la mujer en los circuitos literarios y los espacios sociales, de ahí que emerjan por sobre el tratamiento del cuerpo femenino discursos contemporáneos sobre lenguaje y representaciones de género.

El tercer capítulo coloca su atención en las obras Ararat y Nuremberg de Santiago Sanguinetti, donde Misemer propone que el cuestionamiento sobre salvación y justicia remite al contexto uruguayo de las leyes de impunidad y conduce a la reformulación de los conceptos de memoria, justicia e historia. El capítulo final explora las transformaciones en la noción del espacio performático a través de las teorías de Patrice Pavis para explicar las técnicas que adopta Gabriel Calderón en Mi pequeño mundo porno, obra que nos remite a la presencia de fantasmas del pasado, los mismos que constituyen el punto de partida en la historia de Cassandra de Sergio Blanco, al final del libro.

Este volumen constituye una significativa contribución a los estudios de las artes escénicas uruguayas contemporáneas. Su capacidad analítica y de expansión por diferentes contextos culturales y espacio-temporales, sus enfoques teóricos de marcado énfasis interdisciplinario, así como el modo en que ubica el objeto de estudio en el mapa de las crisis y debates más sobresalientes de nuestra actualidad, constituyen elementos a destacar. Sin duda, el hecho de explorar el espacio teatral en relación con las crisis locales y globales de manera tan satisfactoria, nos obliga a abrirle a este libro un “espacio” privilegiado en el marco de los estudios de teatro y performance latinoamericanos.


Maybel Mesa Morales is a Visiting Assistant Professor at the Department of Foreign Language, Providence College. Currently she is working on her fist book “Inter/Transmedia Narratives in Contemporary Cuban Cultural Production” in which she explores the intermedial strategies as memory-recovering and archival reconfiguration practices in contemporary Cuban artistic production, and its relationship with the so-called “Transition Period.” Her research interests include 20th and 21st century Latin American literature, Performance Studies, Film Studies, Intermedial Studies, and US-Latino Studies.

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