Desmemoria y perversión: privatizar lo público, mediatizar lo íntimo, administrar lo privado de Fernando A. Blanco

Blanco, Fernando A. Desmemoria y Perversión: privatizar lo público, mediatizar lo íntimo, administrar lo privado. Santiago de Chile: Cuarto Propio, 2010. 269 páginas; 32 ilustraciones a color.

La discusión alrededor de “la memoria”, como aspecto definitorio en las producciones artísticas en Chile luego de la dictadura, ha sido motivo de permanente cruce y revisión en los sistemas de producción cultural. Se exige un recuerdo, una reflección sobre qué recordamos y sobre cómo construir ese recuerdo. La estética del fragmento, como la ha llamado Nelly Richard, se ancla en cuestionar los vacíos y huecos de las representaciones del arte asociados a esa memoria. La investigación que realiza el crítico literario Fernando A. Blanco contribuye a dilucidar y ahondar en gran medida estos aspectos.

Fernando A. Blanco elabora con esta investigación el recorrido de Chile durante los últimos 20 años a través de lecturas y reinterpretaciones de obras narrativas, visuales y cinematográficas. “La historia de Chile reciente no ha sido completamente contada”, dice el autor al introducir los lineamientos principales de lo que será su trabajo (25). Las tensiones desplegadas entre memoria—en cuanto politización histórica—y el ejercicio sexual bajo la regulación de sus prácticas de goce son, a grandes rasgos, los materiales que Blanco revisa. A lo largo del libro, su preocupación es insistir en las problemáticas de las "narrativas de la memoria", como las llama, durante el período de transición: el paso de la cultura autoritaria a la democrática. Las preguntas en torno al comportamiento y formación de la subjetividad individual, luego del trauma de la dictadura en Chile, participan como soportes fundamentales en el análisis de las obras que Blanco elige como modelos de análisis en cada capítulo. Para él, su principal punto de interés “lo constituirían aquellas narrativas en las que figuras perversas nos permiten reflexionar sobre los cambios en los procesos normales de estructuración del lazo social” (15). Así, lo perverso se entiende en su investigación como un estado del proceso de maduración psíquica, en lugar único y posible para la identificación simbólica y de nueva intimidad con el mundo. A través de dicho concepto, Blanco elabora de forma transversal las hipótesis y conclusiones que constituyen su trabajo. La principal matriz del libro—lo perverso en relación a las narrativas de la memoria—lo convierte en una mirada detallista del cómo entender la representatividad en la elaboración de ciertas obras sometidas a revisiones aún en construcción.

“La historia de un estado de las cosas” es el primer capítulo de Desmemoria y perversión. A partir del repaso histórico del contexto político y sus alteraciones respecto a los cambios de gobiernos, Blanco instala una memoria que sirvió para articular el sujeto y la circunstancia histórica. Sin embargo, según el autor, “el sujeto desarticulado y descartable sólo encontraba sentido en un imaginario pasado” (31). Así, aparece entonces el problema del trauma en cuanto a un Yo y su biografía sometidos a procesos de identificación. Es destacable como en este recorrido, Fernando A. Blanco consigue aplicar tales dimensiones a obras artísticas muy recientes, lo que hace la lectura y comprensión de su discurso aún más accesible. El segundo capítulo “Perversión y subjetividad, los mundos posibles” centra su reflexión a partir del sujeto y su relación entre lo simbólico e imaginario en los procesos de identificación, en el “ideal del yo” y en el individuo como actor social quedando expuestas las reflexiones de lo perverso en tanto potencia expresiva. En el siguiente capítulo, “Paisaje cuerpo”, se presenta el análisis de una época (1989 y 2007) donde se reflexionan las estrategias narrativas que mediaron la literatura etiquetada como “homosexual” en Chile. La esfera íntima aparece registrada como pública y el fenómeno mediático de exaltar estas dimensiones establece los nuevos derechos de ese “contrato social ciudadano” (104). El cuarto capítulo, “Los cambios en el estatuto de la subjetividad”, deja entrever los géneros de la narrativa erótica y aspectos del sadomasoquismo como códigos de comportamiento para entender lo perverso en una esfera de goce asociada a la pasión de memoria, como la describe Blanco. La libertad como territorio simbólico, y la infancia como escenario en disputa con la ley forman parte del debate. Finalmente, la quinta y última parte, “Artes visuales chilenas. De la perversión de la historia a la histeria de la infancia”, constituye un espacio de análisis e interpretación crítica a partir de las obras visuales de los chilenos Voluspa Jarpa, Bernardo Oyarzún y José Pedro Godoy, cuyas imágenes se encuentran al interior del libro. Cada uno de ellos produce una escena artística que Blanco revisa a partir de las relaciones entre arte-política y neoliberalismo, cuya investigación el autor utiliza para su análisis. La conciencia histórica y la relación de ésta con la histeria, por ejemplo en la obra de Jarpa, o la utilización de las experiencias privadas del Yo como soporte en el caso de Godoy, basan al sujeto en su correspondencia entre los procesos de subjetivación y “las imágenes fantasmáticas al interior del propio individuo” (230).

Las narrativas de la memoria constituyen así una forma de producción y representatividad del arte que son posibles de comprender sólo a través de una revisión completa de los mecanismos políticos involucrados en las producciones analizadas. Las secuelas del trauma y la posibilidad de recuperación de un Yo, sumido en espacios ficticios que lo expulsan de una ubicación identificable, permiten entre muchas otras virtudes, los reclamos y nuevas perspectivas que Fernando Blanco con absoluta destreza, deja en evidencia.


Isabel Baboun Garib (Santiago de Chile, 1984) es actriz de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC - 2008). Posee una beca entregada por el sistema Becas Chile (2009) con la cual cursa una Maestría en Escritura Creativa en Español en New York University. Ha publicado los artículos Migración, cuerpo y representación del sujeto a partir de la estética de Diamela Eltit y Alfredo Castro en Estéticas Americanas (Chile PUC 2009), “Guillermo Calderón, tres motivos para una poética casi trágica” en la Revista Apuntes de Teatro (Chile PUC 2010), “Teatralidad y relato: oralidades de un cuerpo y su marca” en Cátedra de Artes (Chile PUC 2010) y la reseña sobre el libro Quebrada, las Cordilleras en andas, de Guadalupe Santa Cruz en la Revista Aisthesis (Chile PUC 2009).

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