Roberto Esposito's Bios. Biopolítica y filosofía

Esposito, Roberto. Bios. Biopolítica y filosofía. Buenos Aires: Amorrortu, 2004. 399 pages. $76.50 Argentine pesos ($20.69 US) paper.

Para Roberto Esposito la biopolítica ofrece una posibilidad hermenéutica cuando las categorías políticas modernas, la soberanía, la democracia o el derecho, se prueban incapaces de explicar fenómenos sociopolíticos directamente relacionados con la preservación de la vida humana. En Bios. Biopolítica y filosofía, Esposito intenta una exégesis de éste término alrededor de la aparente contradicción originaria que lo constituye: “¿Por qué, se pregunta el autor, al menos hasta hoy, una política de la vida amenaza siempre con volverse acción de muerte?” (16). Esta pregunta lo lleva a un análisis que parte del etymon, no para dar cuenta del significado original del término a partir de sus dos partes constitutivas, biología y política, sino para establecer conexiones significativas entre éstas y explicar sus derivaciones históricas. La etimología como instrumento de análisis le permite establecer una genealogía de la biopolítica que relaciona dialécticamente su perspectiva analítica a la de Federico Nietzsche y la de Michel Foucault. Como respuesta a la sugerencia de Foucault que la soberanía del estado absolutista fue sucedida por la ideología liberal de las sociedades disciplinarias, Esposito argumenta que estos no son sistemas discontinuos de control social, sino que coexisten integrados el uno al otro. Ambos reproducen los presupuestos fundamentales de la doctrina política moderna: la idea, sostenida por Hobbes y Nietzsche, de la guerra permanente de todos contra todos como única garantía de paz, y el presupuesto de Locke de la propiedad privada como condición previa para la organización social y la preservación de la vida.

Esposito entiende la vida humana a través de la disyunción griega que la presenta simultáneamente en su acepción política, la “Bios”, y natural, la “Zoe”, ensayando una interpretación genealógica de la biopolítica por medio de dos términos que condicionan la vida: la comunidad y la inmunidad. En sus dos libros previos, Comunitas (1998) e Inmunitas (2002), Esposito ofrece un análisis exhaustivo del etymon “munus,” meollo de estos dos términos, y concluye que el eje conceptual entre ellos solamente puede resolverse en una aporía. Es impensable la existencia de una comunidad sin un presupuesto inmunitario, lo que para el sujeto moderno se traduce en “una protección negativa de la vida. Ella salva, asegura, preserva al organismo, individual o colectivo […] sometiéndolo a una condición que a la vez niega, o reduce, su potencia expansiva” (75) La soberanía, la propiedad o la libertad, calificadas por el autor como “envolturas inmunitarias”, se constituyen a partir de dicha relación aporística entre principios antinómicos. Contradicciones y aporía sirven para delimitar el espacio conceptual que despliega la biopolítica, aunque no se traducen en este caso en un impasse epistemológico sino en el comienzo fructífero de un análisis inclusivo. Por ejemplo, el soberano interpela al indivíduo, mientras éste simultáneamente engendra al soberano. La propiedad privada sólo puede serlo en función de la esfera del bien común que la funda negándola. En cada caso la inmunización se ofrece como un privilegio y una sanción: se goza de inmunidad biológica o jurídica a través de la exclusión, situándose fuera de la comunidad de los no inmunes.

Siguiendo a Nietzsche, Esposito propone que la biología y la historia encarnan en lo somático, constituyéndolo. La clave de la biopolítica está en la respuesta que se le dé al significado del gobierno político de la vida: “O se trata de una política de la vida o sobre la vida” (53). La diferencia en este caso es crucial, porque un gobierno de o para la vida debe presuponer un límite; es decir, como señala Foucault, el mismo ejercicio del poder debe generar la resistencia a su propia emanación: “Sí somos libres por el poder podemos serlo también en su contra” (62). Si por el contrario es un poder sobre la vida, nos encontramos en el camino allanado por todos los totalitarismos del siglo XX. Esposito dedica los dos últimos capítulos del libro a examinar la puesta en práctica de estas dos formas de biopolítica. Por una parte, la “zoopolítica” nazi presentó la inmunización como una forma de higiene radical y como el medio imprescindible y definitivo para asegurar la vida del pueblo alemán, aunque este proceso implicara, en última instancia, la destrucción misma del cuerpo social que pretendía proteger como la consecuencia lógica de su racionalidad tanatopolítica (186). ¿Es posible, por otra parte, hablar de un gobierno político que preserve la vida después de los programas de exterminio? Para Esposito, Nietzsche nos dio la clave inicial de una nueva biopolítica afirmativa que reivindique al “animal humano” y le exija una responsabilidad política concreta, fincada en el presente, hacia la preservación de la vida individual y comunitaria.


Mario Valero es estudiante de doctorado en el Departamento de Español y Portugués de la Universidad de Columbia. Actualmente escribe su tesis sobre la raza en la imaginación científica latinoamericana de la modernización entre 1900 y 1930. Sus intereses académicos se enfocan en la producción cultural en Latinoamérica durante el siglo XIX y el XX, en particular la relación entre la literatura, las ciencias sociales y las artes visuales.

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