Omar Z. Robles
Courtesy of the artist.

La colonialidad del presente es expulsiva

Nos da mucho gusto lanzar este número de emisférica sobre “expulsión”, que inaugura nuestro trabajo conjunto como co-editores, así como una nueva plataforma digital rediseñada y más maleable. Con este número, también renovamos el compromiso de emisférica con el acceso online abierto y sin costo a producciones académicas y artísticas. Dar acceso público a formas creativas de producción de conocimiento es un elemento central de nuestra misión. Actualmente, muchas revistas académicas se encuentran en una encrucijada, preguntándose cómo resolver el tema del acceso abierto que es tan importante para cualquier proyecto de producción de conocimiento incluyente. Colegas editorxs de otras revistas nos han preguntado cómo crear un espacio multilingüe para la producción académica y cultural. Desde sus inicios, emisférica ha presentado y traducido múltiples trabajos, del inglés al español y al portugués, del español al portugués y al creole, del francés al inglés. El ejercicio de diversas formas de traducción y mediación es el epicentro de la originalidad de emisférica y es central para nuestro objetivo de crear un diálogo hemisférico. A medida que avancemos, continuaremos descolonizando y ampliando este diálogo, precisamente a través de la traducción a lenguas indígenas y criollas, y de estas al inglés, al español y al portugués. Se pueden imaginar el trabajo de amor que alimenta un proyecto de traducción tan ambicioso.

emisférica atraviesa el hemisferio para poner en primer plano conexiones entre artistas, artistas, académicos, activismos y otros modos de hacer. Nuestro énfasis es la producción de un conocimiento corporal y visual, desde los márgenes, que responde analítica y agudamente a las crisis actuales producidas por un paradigma de guerra. Durante este momento de transición de la globalidad, las formas nuevas/viejas de racismo, xenofobia, misogínia, transfobia y queerfobia nos recuerdan que las plataformas mediáticas no pueden ser albergues de la neutralidad. Nuestro esfuerzo persistente, entonces, es contribuir a un futuro hemisférico y planetario más justo a través del conocimiento y la producción artística comprometidos, significativos y situados. Con ese objetivo, ofrecemos este número sobre expulsión. La expulsión es un concepto poderoso que nombra la brutalidad de la violencia ejercida bajo la creciente vigilancia de la policía y los militares, en territorios de extracción, sobre cuerpos negros e indígenas y dentro de estados cada vez más xenófobos. Presentamos el importante análisis del Jill Lane, ex editora de emisférica, sobre la obra del artista cubano Carlos Martiel, un multimedio sobre su trabajo y una incisiva entrevista con el artista realizada por Marcial Godoy-Anativia. También presentamos el análisis de Macarena Gómez-Barris sobre el trabajo de la artista Carolina Caycedo en Brasil y Paraguay, que extiende el análisis deThe Extractive Zone (2017). Estas obras artísticas del Caribe y América del Sur, y nuestras reflexiones en torno a ellas, muestran cómo aquellxs que han sido expulsadxs de manera forzosa de territorios, naciones y hogares redefinen, rechazan y rehacen los desplazamientos producidos por el capitalismo extractivo y racial.

A nivel mundial, la expulsión produce una condición de ausencia de derechos para millones de personas. La expulsión nombra las olas sin precedentes de la diáspora desposeída y la migración que caracterizan este incierto momento planetario, visible ya sea en las costas de Grecia, en los tránsitos a través del Océano Índico, en las caravanas desde Honduras, Guatemala, el sur de México a lo largo de la frontera de EE. UU. / México, o en las migraciones masivas que ocurrieron antes y después del huracán María desde el archipiélago puertorriqueño. En su libro, Saskia Sassen usa el término "expulsiones" para nombrar nuevas formas de desigualdad global y también para mostrar cómo las fuerzas del capital sacan a millones de personas de sus hogares, sus tierras y sus medios de vida (2014). Los estados caen en bancarrota en esta economía de transición. La función principal del capitalismo especulativo es aprovecharse de los derivados, exacerbar las desigualdades y agotar los imaginarios sociales, impulsando a un pequeño porcentaje de la población mundial a niveles vertiginosos de riqueza. Lo que queda es la absoluta indigencia, como vemos en territorios de guerra y extracción a lo largo del río Paraná, en Siria, en Honduras o en las comunidades de negros y pardos de los Estados Unidos, en Norte Global y en el Sur Global.

En un trabajo reciente, Ruth Gilmore estudia esta dinámica económica y cultural expulsiva, y utiliza el poderoso concepto de "geografía abolicionista" para mostrarnos el horizonte de la liberación (2014). Las geografías abolicionistas son los lugares y las vidas posteriores a la crisis, los espacios de libertad que residen fuera de la dinámica de expulsión ensayada repetitivamente por el complejo militar-carcelario. En su reciente edición de Social Text, los editores Jodi Byrd, Alyosha Goldstein, Jodi Melamed y Chandan Reddy describen el complejo expulsivo utilizando la noción de "economías de desposesión" para ocuparse de las operaciones específicamente anti-indígenas y anti-negras del capitalismo colonial que exacerban la deuda, la precariedad y la pérdida colectiva (2018). Este importante trabajo crítico enriquece nuestro vocabulario, al examinar y describir la complejidad de la transferencia masiva de capital a corporaciones planetarias y magnates que simultáneamente desmantelan el estado redistributivo, con particular intensidad en territorios de diferencia. En este número, exploramos vidas y experiencias en la estela de la expulsión y la desposesión, y experimentamos con maneras de pensar y hacer dentro de estos procesos multivalentes.

¿En qué formas aumenta esta dinámica expulsiva la indigencia global a través de la guerra, el encarcelamiento, el despojo de tierras y el cambio climático antropogénico? Los autores en este número responden individualmente a esta pregunta que es, sin duda, una pregunta compleja. De hecho, los ensayos en "Expulsión" nos recuerdan que el estado moderno/colonial en el hemisferio es selectivo, y se fija en los cuerpos negros, indígenas, racializados y de género para regular su acceso o no-acceso a los derechos. Con un ojo atento a la política de inmigración, el ensayo de Naomi Paik se centra en la condición de la ausencia de derechos (rightslessness) para aquellas naciones y poblaciones que históricamente han estado a la sombra de la colonialidad del gobierno de los Estados Unidos. Paik ilumina la situación actual de los haitianos que primero se constituyeron como multitud revolucionaria, luego como sujetos liberales rebeldes, después como objetos de la ayuda humanitaria, etc. Paik también documenta las últimas oleadas expulsivas de Haití, donde los fracasos de los discursos y las políticas de ayuda han resultado en la prohibición de entrada legal y acceso a los Estados Unidos para muchos haitianos. La frontera entre EE.UU. y México, en particular en Tijuana, que durante mucho tiempo ha sido un destino temporal para la migración indígena interna, ahora se ha convertido en el nuevo sitio de destitución de derechos para los haitianos. El ensayo de Tanya Golash-Boza, por otra parte, traza la dinámica de expulsión al argumentar que la deportación masiva y el encarcelamiento son posibles sólo a través de la confluencia de regímenes de poder de género y raza, que se basan en el nacionalismo posterior al 11 de septiembre y a las crisis financieras mundiales. Golash-Boza analiza cómo funciona el principio de expulsión, en el encarcelamiento de migrantes, donde los deportados se han convertido en un negocio rentable para las cárceles privadas y los centros de detención. l trabajo de Paik y Golash-Boza ilustra de manera importante el principio de expulsión en el corazón del humanitarismo, la migración, la deportación y el encarcelamiento que caracterizan a las Américas en la actualidad.

La cuestión de la expulsión, por supuesto, se remonta a la franquicia y a la ocupación colonial. Como sostiene Ericka Beckman, debemos considerar las formas moderno-coloniales de miseria hemisférica como históricamente conectadas a un arco más grande de desposesión. En América Latina, los campesinos indígenas y rurales fueron expulsados de sus territorios originales, donde las restricciones al movimiento y a los títulos de propiedad se remontan al feudalismo colonial y a su lógica de subdivisión. A través de nuevas lecturas de la obra de José María Arguedas, donde el período de la modernidad aparece como una "epopeya de la expropiación", Beckman explora la condición social y cultural que da forma al actual periodo post-catastrófico de expulsión. A medida que millones de nuevos consumidores entran en el espacio faustiano del préstamo, el crédito y la deuda, este arco más largo de expulsiones de tierras rurales/urbanas y de propiedad comunal se debe poner en primer plano, recordar, analizar y dar textura, como Beckman lo hace cuidadosamente en su ensayo.

El ensayo de Peña Iguarán nos regresa a Tijuana para mostrar cómo la frontera y las zonas fronterizas entre los Estados Unidos y México ofrecen un sitio importante desde el cual se forjan “poéticas de la delincuencia". Las poéticas de la delincuencia desafíam el momento transitorio de la migración que habita el espacio liminal entre la legalidad y la ilegalidad. Dentro de las geografías visibles de Tijuana, el complejo expulsivo se revela a través de los enfoques éticos y políticos de la producción artística que interrumpen el flujo normativo de la migración. Finalmente, el texto de Nicholas De Genova, presentado en español, ofrece un importante marco general que desenreda la red global de migración que primero expulsa, luego deporta y enseguida se niega a reintegrar. Los expulsados se ven obligados a moverse a través de procesos repetitivos de migración, re-migración y no pertenencia, donde la temporalidad y la espacialidad de la condición migratoria han sido completamente transformadas. Desde la teleología del estado que movió a los migrantes de la no-pertenencia a la pertenencia, la nueva condición global es el desplazamiento permanente, un contínuo de múltiples no-pertenencias, de estatus no-legales, de no-futuros.

Para comprender la dinámica local/global, debemos considerar, de manera muy precisa, las formas de expulsión más nuevas, antiguas y superpuestas. En la importante versión de Frances Negrón-Muntaner de "La isla que se repite" de Antonio Benítez-Rojo, la autora nombra los dos siglos de deuda y diásporas climáticas de Puerto Rico, como "La isla que se vacía". En lugar de sugerir que los eventos recientes son un fenómeno nuevo, Negrón-Muntaner describe las formas reiterativas e inquietantes de identificación producidas por el vaciamiento, la partida y la desaparición que han dado forma a la condición material y al imaginario “archipielágico” de Puerto Rico. Como lo estamos viendo en todo el mundo, la presión sobre los pueblos indígenas, afrodescendientes, rurales, insulares, precarios y apátridas hace que no haya manera de quedarse realmente. Cada vez más, se ven obligados a huir, a escapar, a moverse, a sobrevivir, a vivir dentro de una condición de expulsión. En este edición de emisférica, pensamos, actuamos, representamos e imaginamos otras formas la dinámica de expulsión, que les ofrecemos con gratitud.


Obras citadas

Gilmore, Ruth Wilson. 2018. “Geografía abolicionista y el problema de la
inocencia”. Tabula Rasa, (28), 57-77. https://doi.org/10.25058/20112742.n28.3

Gómez-Barris, Macarena. 2017. The Extractive Zone: Social Ecologies and Decolonial Perspectives. Durham: Duke University Press.

Jodi, A., Byrd Alyosha, Goldstein., Jodi Melamed., and Chandan Reddy. 2018. “Predatory Value: Economies of Dispossession and Disturbed Relationalities”. Social Text 36 [2 (135)]: 1-18. https://doi.org/10.1215/01642472-4362325

Sassen, Saskia. 2014. Expulsions: Brutality and Complexity in the Global Economy. Cambridge: Harvard University Press.

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