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Habitar: la eficacia de la justicia a través de una intervención de la Asamblea de Barrios y Superbarrio

El terremoto que sacudió a la Ciudad de México el 19 de septiembre de 1985, también le dio a la gente "una sacudida de conciencia," (Schwarz 21). Tras el sismo, la escasez de vivienda disponible para alquiler se agudizó, desatando una cadena de problemas donde los más afectados fueron los habitantes más humildes del centro de la ciudad, zona en la que ocurrieron la mayoría de los daños. La parte de la población que era inquilina no fue beneficiada por los programas gubernamentales de reconstrucción y, para paliar esta situación, en abril de 1987 decidieron formar la Asamblea de Barrios y Organizaciones Vecinales. Además, se reconocieron a sí mismos como "Damnificados Históricos" (Cuellar 68, 138), destituidos de sus derechos por décadas de corrupción y negligencia por parte de las autoridades y abuso por parte de los dueños de sus viviendas.

En sus dos primeras asambleas generales, la Asamblea de Barrios recaudó los expedientes de cientos de familias que estaban a punto de ser desalojados de sus viviendas (Cuéllar 55) y se plantearon las acciones a seguir entre las que destacaron el objetivo de conseguir una ley de vivienda más justa e impedir desalojos, de manera de hacer efectivo el derecho constitucional "a disfrutar de vivienda digna y decorosa" (Constitución 5), que hasta ese momento no se había cumplido. En la Asamblea de Barrios siempre estuvo claro que, dado el desahucio que un desalojo significa para una familia, una ley que permite un desalojo, no puede ser legítima (Cuéllar 88).

En junio de 1987 la Asamblea de Barrios creó a Superbarrio: "de una voluntad política colectiva anidada en las luchas sociales posteriores al sismo de 1985" (Schwarz 28). Superbarrio fue la forma de agenciamiento cultural que la gente encontró para poder solucionar sus problemas[1] y se convirtió en el "defensor de los inquilinos pobres y azote de los caseros voraces y de las autoridades corruptas" (Schwarz 26).

Como se hizo tradición en la Asamblea de Barrios, con cohetes al aire se convocó a los vecinos para ayudar a una familia que acababa de ser desalojada de su vivienda en la colonia Romero Rubio al noreste del centro de la ciudad. Como en los otros mil ochocientos desalojos que Superbarrio y la Asamblea lograron detener entre 1987 y 1994 (Schwarz 48), los vecinos del barrio se reunieron en la vecindad para que el propietario supiera que la familia desalojada no estaba sola en su lucha. Pero cuando Superbarrio entró a negociar con el dueño de la vivienda, éste le respondió que negociaría sólo si la gente se retiraba, y que negociaría únicamente con Superbarrio.

Superbarrio: Empezaron a llegar las patrullas, se hizo un escándalo y salió toda la gente del barrio. (en Schwarz 39)

En su ensayo "Eficacia del derecho, efectividad de las normas y hegemonía política," Oscar Correas explica que "una teoría del derecho plausible, no puede sino decir que el derecho se produce [énfasis de Correas] para ejercer el poder, para dominar" (Correas 68). Correas sostiene que "para quienes detrás de Kelsen, pensamos que el derecho es un instrumento de control social, un sistema jurídico es eficaz, si consigue su objetivo, ese control social. Dicho de otra manera, la eficacia propia de un sistema jurídico, consiste en su capacidad para reproducir el poder de quien lo produce" (73). Distinguir a la justicia de la eficacia del derecho como objetivo del sistema jurídico rechaza la afirmación de que "el derecho se produce para lograr la justicia, o, menos grandilocuentemente, para 'solucionar conflictos' sociales" (68). Desde esta perspectiva, el actor que hace la ley para tener acceso a la justicia se ve excluido de ésta mediante una negación vigorosa, y el único que puede hacer la ley resulta ser el poderoso, que reproduce así su poder (Spivak 4-5). Sin embargo, esta intervención de la Asamblea de Barrios es una experiencia exitosa donde la organización vecinal actuó la ley y sobre la ley, a pesar de que en la Ciudad de México de 1987, toda la implementación del derecho se dictaba desde el gobierno y los oficiales elegidos por el presidente hacia la gente.

Superbarrio: La gente finalmente aceptó que yo negociara con el propietario, y la verdad es que hay propietarios que tienen razón. La familia desalojada de esa casa se había metido sin autorización del propietario, no tenía contrato y no pagaba renta. (en Schwarz 39-40)

La identidad colectiva de Superbarrio le permite a la Asamblea imaginar una colectividad ética, un fenómeno,[2] como vía para obtener justicia. Mediante lo colectivo, en Superbarrio se materializa tod@ el/la que "rises his/her voice against injustice" (Jottar) (alza su voz contra la injusticia) y es a través de este proceso de llamado y respuesta con la gente que Superbarrio convoca nuestra imaginación hacia "una voluntad política colectiva [...] de todas nuestras esperanzas políticas, de nuestras aspiraciones democráticas" (Schwarz 28) para resolver el conflicto. El performance de Superbarrio permite que la gente crea en la posibilidad de la justicia y elabore su situación en un lenguaje diferente al "legalista," controlado por las autoridades. Así el potencial para resolver el conflicto colectivamente se multiplica a través de la confianza inve(s+r)tida en Superbarrio que, a su vez, es confianza en la posibilidad de justicia.

Superbarrio: el propietario me decía: "[...] yo no puedo dejar mi casa y que cualquier otro llegue y se meta". [...] Entonces la misma gente del barrio tomó la actitud de decir: "No, pues qué, pues. Éste [el jefe de la familia desalojada] está pasándose de vivo y el casero tiene razón porque finalmente es su casa." (en Schwarz 40).

Como un nuevo agente que inscribe el derecho, la intención de la Asamblea no es simplemente reproducir su poder, sino hacer valer los derechos de los arrendatarios bajo el precepto de justicia y resolución de conflictos sociales. El mundo que Correas describe se hace conflictivo cuando el que hace las normas no tiene el monopolio sobre el sistema legal y donde la intención de obtener justicia y la de obtener poder no están en conflicto de intereses. En la fabricación del acuerdo—que la Asamblea plantea a través de Superbarrio—se encuentra la voluntad de llegar a un acuerdo justo por las dos partes y se hace innecesaria la intervención de los agentes estatales que usan su autoridad en desventaja de los inquilinos.

Correas describe que en un contrato: "La fuerza performativa del lenguaje, el jurídico en este caso, es de tal magnitud que, eventualmente pondrá en manos de uno u otro de los contratantes una fuerza irresistible, a la cual, merced a otra ficción, se llamará 'del estado'" (Correas 61). En el caso de la intervención de la Asamblea, la fuerza irresistible no será el estado, sino el acuerdo con la comunidad, que como Correas señala, transforma la ficción del lenguaje en acción. Superbarrio y los vecinos esquivan el código legal para conservar su esencia de justicia. Por una larga relación de abuso del uso performativo del lenguaje del sistema legal, los vecinos de la Asamblea tienden a desconfiar de "lo legal," como uno de ellos explica: "'al final el juez siempre da una sentencia de desalojo que es legal, pero injusta; (Joel León en Cuéllar 81). Tanto el casero como los inquilinos aceptan los términos del contrato hecho a mano entre el casero y la Asamblea y la institución legal oficial termina jugando un papel relegado al formalismo.

Superbarrio usa su percepción de una realidad híbrida alimentada por su conocimiento del derecho y su conocimiento vivencial como damnificado histórico para así entender los antecedentes de la lucha inquilinaria como preceptos judiciales. Conoce las hendiduras de la ley por donde se cuela la corrupción y ésto le permite un acercamiento crítico ante lo legal. Superbarrio pone en evidencia estas hendiduras al yuxtaponer las vivencias de la gente de la Asamblea con el lenguaje dictado en la ley:

Superbarrio: En la calle estaba la mesa del comedor de la familia y ahí empecé a hacer un contrato a mano. Le dije: "A ver, usted dígame qué quiere que diga." [...] Hicimos el escrito, la familia pagó, firmaron, el propietario salióy empezamos a meter las cosas.[..] De repente el casero se pasa de nuestro lado y empieza a reconocer que todas las cosas legales, el Código y los procedimientos en tribunales, son una chingada mafia. (en Schwarz 40-1)

Una compleja relación entre la necesidad de un contrato, y el rechazo del marco legal-formal que éste implica se sintetiza en el acto de Superbarrio de redactar el contrato a mano. Y de esta auto-validación subversiva se produce un agenciamiento cultural-legal que hace a los vecinos legisladores y responsables éticos del cumplimiento del acuerdo. Cuando Superbarrio y el casero redactan el contrato de arrendamiento, la comunidad de vecinos deviene la productora de derecho. Al convertirse en el legislador de ese contrato como pacto de justicia, Superbarrio subvierte el monopolio "legal" y se convierte, junto con la gente que le da legitimidad, en defensor del principio de justicia del sistema jurídico, arrebatándoselo de los "caseros voraces y [a] las autoridades corruptas" (Schwarz 26).

La lucha de la Asamblea "aspiraba no sólo a conquistar una vivienda digna, sino además una ciudad para todos, habitable sobre nuevas condiciones de vida y convivencia política" (Tirado 31). La sublevación de la Asamblea indica un acercamiento a una equidad entre las fuerzas sociales que facilita una solución al problema social de vivienda. De esta manera Superbarrio retoma la idea de que el derecho se produce desde los barrios para lograr la justicia y solucionar conflictos sociales.


Edwin Corbin is a theater practitioner and dramaturge, and researches performance and cultural policy. He is currently a Fulbright Fellow in Venezuela, where he collaborates with the Caribes de Itagua collective and studies Latin American theatre at the Universidad Central de Venezuela. His thesis examines cultural and political agency in grassroots performance.


Obras citadas:

Cahill, James Leo. 2002. The Phenomenon of Superbarrio: Lucha Libre and Luchas Sociales in Mexico City. [Tesis de Maestría en el Dept. of Communication Studies, University of North Carolina. Dir. Ken Hillis] Chapel Hill.

Constitución de los Estados Unidos Mexicanos. 12 Diciembre 2005. Honorable Cámara de Diputados/H. Congreso de la Unión. 12 Diciembre 2005. http://www.cddhcu.gob.mx/leyinfo/pdf/1.pdf.

Correas, Oscar. 2003. "Eficacia del derecho, efectividad de las normas y hegemonía política". En Visiones transdisciplinarias y observaciones empíricas del derecho. Coord. Angélica Cuéllar Vázquez y Arturo Chávez López. México D.F.: Ediciones Coyoacán.

Cuéllar Vázquez, Angélica. 1993. La noche es de ustedes, el amanecer es nuestro: Asamblea de Barrios y Superbarrio Gómez en la Ciudad de México. México D.F. : Universidad Nacional Autónoma de México.

Jottar, Berta. "SUPERBARRIO GOMEZ FOR US PRESIDENT: Global Citizenship and the 'Politics of the Possible'" e-misférica 1.1 (2004). Instituto Hemisférico de Política y Performance. 3 Octubre 2005. http://hemi.nyu.edu/journal/1_1/home.html.

Schwarz, Mauricio-José. 1994. Todos somos Superbarrio: La verdadera y asombrosa historia del luchador social más enigmático de México. México D.F.: Editorial Planeta Mexicana.

Sommer, Doris. 2006. "Introduction". En Cultural Agency in the Americas. Edited by Doris Sommer. Duke University Press: Durham y Londres.

Spivak, Gayatri Chakravorty. 1999. A Critique of Postcolonial Reason: Toward a History of the Vanishing Present. Cambridge, Mass.: Harvard University Press.

Tirado Jiménez, Ramón. 1990. Asamblea de Barrios: Nuestra Batalla. México D.F.: Editorial Nuestro Tiempo.


Notas

  [1] Doris Sommer expone las intervenciones como la de Superbarrio en el espacio social como Cultural agency (agenciamiento cultural): "Where structures or conditions can seem intractable, creative practices add dangerous supplements that add angles for intervention and locate room for maneuver" (Sommer 3). (Donde las estructuras o condicionamientos pueden parecer inmovibles, las prácticas creativas añaden suplementos peligrosos que suman ángulos para intervenir y localizan espacio para maniobrar.)

  [2] James Cahil sintetiza en phenomenon (fenómeno/acontecimiento) la esencia colectiva de Superbarrio: "I refer to Superbarrio as a phenomenon, so that I can invoke both the character and the multitude of responses he evokes from diverse populations with a single phrase. This serves as shorthand for a chain of associations, and helps to avoid reifying Superbarrio as an individualist, messianistic superhero, allowing the phenomenon to simultaneously coexist in the realms of myth and the material" (Cahil 12).

("Me refiero a Superbarrio como un fenómeno para poder invocar tanto al personaje como a la multitud de respuestas que evoca de diversa gente con una sola pronunciación. Esto permite condensar una cadena de asociaciones y nos ayuda a evitar la glorificación de Superbarrio como un superhéroe individualista y mesiánico, permitiendo al fenómeno coexistir simultáneamente en los espacios del mito y de lo material.")

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