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Foto: Ernesto Pacheco

¿Patria o muerte? de Pablo Ramírez 

¿Patria o muerte? Escenificado por Pablo Ramírez. Parque a Centro América. Quetzaltenango, Guatemala. 15 de Septiembre del 2009.

Foto: Ernesto Pacheco
Objetos ensangrentados en el tendedero

Foto: Ernesto Pacheco

En el marco de las celebraciones independentistas en Guatemala realizadas el 15 de septiembre del 2009, el artista visual y politólogo guatemalteco Pablo Ramírez presentó ¿Patria o muerte?, una performance que propone recuperar públicamente la memoria histórica de los 36 años de conflicto armado vividos en el país. Patria o muerte se sitúa en un presente donde la memoria tropieza con una modernidad liberal excluyente, en un espacio social con heridas que aun no sanan, con acuerdos de paz que no se materializan en un proyecto político y con un silencio a voces que reclama reivindicaciones. Esta performance articula nuevos lenguajes que decodifican los discursos hegemónicos en Guatemala. El compromiso político de la obra del artista se refleja en la re-presentación de un país en el que convergen culturas milenarias, modernidades forzadas y abismales exclusiones sociales de carácter histórico.

Foto: Ernesto Pacheco
Pablo Ramírez,lavando la bandera guatemalteca con sangre

Foto: Ernesto Pacheco

La acción comienza a partir de la toma de un espacio público representativo de las celebraciones patrias en Guatemala: el Parque a Centro América en la ciudad de Quetzaltenango. Vistiendo una bandera guatemalteca, el artista va colocando en un tendedero una variada iconografía que codifica el imaginario guatemalteco en torno a la memoria, al trauma y a la resistencia social frente a la historia de etnocidio y terrorismo sistemático estatal: desde trajes indígenas de las poblaciones masacradas, insignias militares, panfletos políticos de la época, el emblema de la URNG (Unión evolucionaria Nacional Guatemalteca), una fotografía de Che Guevara y el Informe de Recuperación de la Memoria Histórica, hasta mapas geopolíticos de tierras arrasadas. A la media noche Ramírez lavó la bandera en sangre humana, mientras el himno nacional de Guatemala sonaba fuertemente y el artista lo entonaba enfáticamente con la boca amordazada, invitando al público a sumarse a la acción, lavando la bandera y luego cada uno de los símbolos mencionados.

La performance mencionada re-presenta públicamente lo olvidado, lo soterrado y lo callado, siendo el artista quien, desde la acción contradictoria de lavar una bandera con sangre humana, plantea la necesidad de partir de la memoria para poder construir un espacio común que proyecte otras realidades. No se trata, sin embargo, de lavar por lavar, de tratar de olvidar o de dejar atrás lavando. Según Bastos, “es necesario evocar memoria colectiva como principio para re-fundar el estado-nación”, más allá de los discursos reduccionistas de la memoria y más allá del silencio (2007, 47).

Foto: Ernesto Pacheco
Pablo Ramírez, amordazado y entonando el himno nacional

Foto: Ernesto Pacheco

Como parte de esta performance, la instalación desplegada en el tendedero trae al presente imágenes que permiten recordar y construir una memoria colectiva: el informe nacional de la memoria histórica (símbolo del triunfo de la verdad sobre la impunidad), y la bandera de Guatemala (símbolo “patrio” de la independencia liberal), entre otros, son parte de estos discursos visuales que permiten recuperar en un mismo espacio la visualidad de lo olvidado al tiempo que reclaman verdad y justicia. La sangre, que cubre indiscriminadamente los objetos y el lugar donde se desarrolla la acción, homogeniza el espacio recordando que las víctimas fueron y siguen siendo excluidos y olvidados por el estado. La intención de la performance-instalación no es la construcción de un mensaje acabado, sino precisamente lo contrario: la configuración de una semiótica que permita al espectador recordar, interpretar y construir por cuenta propia aquella memoria olvidada.

Foto: Ernesto Pacheco
Conclusión del himno nacional en compañía de miembros de la comunidad de Quetzaltenengo.

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De esta manera, el espacio escénico se plantea en la performance desde la acción colectiva, difuminando las fronteras entre espectador y artista. Mientras la acción avanza, quienes la presencian son a su vez parte de la escena, contribuyendo a lavar la bandera y los diferentes símbolos visuales, para luego colocarlos en el tendedero. Cada una de las acciones individuales del público que participa contribuye así a la elaboración de un verdadero imaginario colectivo. Al amanecer del 15 de septiembre, día de la independencia centroamericana, aparece el tendedero simulando un museo vivo y sangriento que expone los 36 años de guerra vividos en Guatemala. No hay mejor forma de cerrar esta reseña que con las palabras del artista de performance mismo: “Esta acción refleja una mezcla entre la fiesta, la inconsciencia, el olvido, la sangre manchando el espacio y los símbolos silenciosos que reclaman memoria”.


Reinaldo Amién Gutiérrez es Graduado de Licenciatura en Artes Escénicas de la Universidad Nacional de Costa Rica, con énfasis en Estudios de la Performance. Actualmente es el Director del Proyecto Teatro Laboratorio de la Escuela de Arte Escénico de la Universidad Nacional, del cual también es fundador. Ha trabajado como actor y director desde 1999 en diversas obras caracterizadas por la integración de los elementos performáticos a los fundamentos de las artes escénicas, generando así espectáculos en los que se conjugan distintos lenguajes, como la búsqueda de un arte irreverente.


Obras citadas

Bastos, Santiago, 2007. Mayanización en la vida cotidiana. Guatemala: CIRMA.

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