Escena 23: la cara verdadera de Satanás

“Quiero ver la cara del Diablo”. Se repite lentamente la frase, mientras la cámara hace un zoom sobre un antiguo reloj, que está a punto de marcar la medianoche. En la oscuridad, Arthur Avilés está desnudo, adornado únicamente por una luz azul y roja que lo ilumina de costado. Avilés comienza a posar como el Hombre de Vitruvio, seguido por una serie de contorciones serpenteantes, bailando al ritmo de la canción y colapsando ese cuerpo estable. Esta inquietante y cautivante pieza desmiente la humanidad heredada por Dios y la ciencia.

Media

Permanent URL: http://hdl.handle.net/2333.1/3n5tb80m