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Representación y fronteras: El performance en los límites del género de Stephany Slaughter y Hortensia Moreno Macías

Slaughter, Stephany, y Hortensia Moreno Macías, coords. Representación y fronteras: el performance en los límites del género. México: UNAM, 2009. 222 páginas; Mex$250 papel.

El performance y su enfoque en el acto artístico o cotidiano del cuerpo puede trasgredir jerarquías de clase, género y etnia, y al mismo tiempo reafirmarlas. Desde una perspectiva transcultural feminista, Representación y fronteras: el performance en los límites del género, es un conjunto de ensayos críticos sobre creaciones artísticas de vena sociopolítica, y que siguen de cerca los postulados de Butler sobre el performance de la identidad : aquel que tiene lugar tanto en el espacio público como en el privado, en la subjetividad y la materialidad, en lo ideológico y lo represivo, y que está sujeto al orden simbólico del género y la sexualidad y a los límites de los géneros disciplinares y del lenguaje.

En la sección “Fronteras de género y etnicidad”, los ensayos abordan los actos restrictivos o trasgresores entre el espacio social y subjetivo. Los ensayos de Zerrin Yanikkaya, sobre el militarismo en Turquía, y de Antonio Prieto Stambaugh, sobre el ritual dramático mutiyettu relacionado con la diosa Bhadrakali en la India, se centran en la observación de las prácticas restrictivas masculinas de poder y del espacio, las cuales delimitan las prácticas de la mujer y determinan la competencia femenina al ubicarla simbólica y físicamente en un origen y en una periferia que se idealiza desde el adentro masculino. Los ensayos de Claire Joysmith y Julia Salmerón parten del espacio subjetivo trasgresor de las múltiples fronteras representativas impuestas a la etnia y sexualidad del cuerpo femenino. Un apunte interesante de Joysmith es el de la práctica lingüística-transcultural de la poesía chicano-feminista como estética poética que implicaría la creación del escritor-lector-actor-testigo.

Dentro del apartado “Corporalidad y fronteras” se alude al espacio discursivo que es el cuerpo, ya que en él se normalizan y negocian las acciones “humanas”. Los ensayos coinciden en que el potencial de “la creación y la interpretación” está en el performance del cuerpo—artístico o cotidiano—para visibilizar el “andar artificioso” del discurso social “que termina por convencer a las personas de apropiarse de él” (111). Así, el cuerpo como lugar de producción y trasgresión de las fronteras de la representación se estudia a partir de diferentes ángulos, desde el performance visual del cuerpo desmembrado, en el estudio de Mariana Rodríguez Sosa sobre las obras de arte-objeto de Paula Santiago, hasta el cuerpo atlético como performance de prototipo humano que materializa y normaliza lo femenino y masculino, mientras naturaliza comportamientos y postulados esencialistas, en el ensayo de Hortensia Moreno; pasando por el análisis de la estrategia estética y política de Freddie Mercado y “su travestismo radical” en el ensayo de Lawrence La Fountain-Stokes.

Finalmente, en “Fronteras, teorías y prácticas” se estudia el problema de la representación de la identidad vinculada a definiciones y esquemas institucionales que violentan el cuerpo marginado, en especial el de la mujer. El ensayo de Ricardo García Arteaga expone el proceso creativo del teatro de acción—acciones fragmentarias que desestabilizan lecturas pasivas—de Dos pueblos/Two Towns para dar “pie a que algo suceda, quizás por contagio” (163). Del mismo modo, Emmanuela Borzacchiello, señala el testimonio teatral de Mujeres de arena y la manera en que éste “trabaja en un doble plan comunicativo”—informar y crear redes de comunicación—capaz de sobrepasar el espacio escénico (203). Los ensayos de Stephany Slaughter y Amy Sara Carroll abarcan los movimientos de cruce del lenguaje en la estética del performance. Slaughter se enfoca en el lenguaje “verbal y no verbal” de algunos performances de Guillermo Gómez Peña como “estrategias para hacer visibles (y audibles) las maneras en que el lenguaje ejerce y resiste el poder” (166) y en cómo el movimiento entre lenguajes y lenguas (re)crea para sus espectadores la experiencia de la frontera.

Los ensayos aquí reunidos nos hablan de los espacios, físicos y subjetivos, donde las ideologías dominantes se (des)corporizan a través de performances individuales o colectivos. El testimonio aparece en varios ensayos como base importante en la producción de representaciones que, más allá de denunciar el estado de opresión de ciertos cuerpos marginados, propician reflexiones sobre el performance de la vida diaria y su efecto en los cambios sociales. La fragmentación aparece como estrategia estética de representación en el performance de fronteras múltiples, pero no sin dejar de estar sujeta a la crítica de su uso instrumental y como nueva lectura normalizadora de espacios y cuerpos dentro de las dinámicas del capital reconfiguradoras de espacios. El performance como enfoque teórico y práctica sociocultural, política y artística en este libro enfatiza en los actos y movimientos que marcan—o atraviesan—los límites referenciales del cuerpo para resignificar el espacio físico y subjetivo. Nos encontramos así frente a lecturas críticas del cuerpo—lugar del tiempo y el espacio del lenguaje—y sus fronteras.


Natalia Chamorro es estudiante del doctorado en Hispanic Languages and Literature en Stony Brook University. Participa del proyecto de investigación Cultural and Social Map of Latino Long Island. Su área de investigación está en la intersección de los estudios latinos y latinoamericanos, en especial las prácticas y lecturas performativas, socioculturales, artísticas y literarias. Uno de sus proyectos es crear el archivo del performance contracultural en las manifestaciones de protesta urbana por los derechos de la mujer en Lima, Perú. Es fundadora de la revista crítico-creativa Pró-Logo .