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MapUrbe’zine: los cuerpos de “la lucha” en el circuito Heavy-Punk Mapuche

Abstract: Este artículo es resultado de la reflexión provocada por nuestro trabajo activista en torno a la edición del MapUrbe'zine, una publicación en formato fanzine orientada a los jóvenes mapuche que viven en las periferias de las ciudades del norte de la Patagonia en Argentina. El zine forma parte de un proyecto activista que se propone instalar la discusión sobre la identidad mapuche en el presente a partir de comprender que la situación actual propone una gran diversidad de realidades que no pueden ser reducidas a estereotipos folclorizantes. Uno de los primeros desafíos fue cuestionar las concepciones instaladas sobre la relación entre los espacios rurales y urbanos en la realidad mapuche actual y en su trayectoria histórica. A partir de que la cuestión mapuche se comenzó a instalar en el circuito heavy-punk, la discusión fue derivando hacia el abordaje de las corporalidades y las moralidades que se ponen en juego en la experiencia particular de los jóvenes mapuche urbanos y que se vuelcan en las estrategias de activismo. En ese marco, nos preocupa especialmente la construcción del rol de los jóvenes en relación a la opción por el “violentamiento de los cuerpos” como modo de responder a las demandas actuales.

Cover of MapUrbe'zine, year 3, number 13.
Cover of MapUrbe'zine, year 3, number 13.
Drawings: Ozkar Guenchupan.
Design: Lorena Cañuqueo.

El “MapUrbe’zine” es una publicación en formato fanzine orientada a los jóvenes mapuche que viven en los barrios periféricos de las ciudades que se emplazan en el Wajmapu (Territorio Ancestral Mapuche) en el sur de Argentina y Chile.[1]El fanzine es un género de publicación gráfica informal hecha en base a recortes y fotocopias que nació al calor de la escena contracultural y alternativa del movimiento punk y hardcore norteamericano e inglés (Duncombe 1997, Burt 1998). El género fue reapropiado en las ciudades de la Patagonia en la década de 1990 en el circuito heavy-metal y punk vinculado al movimiento juvenil de resistencia a la aplicación de políticas neoliberales que afectaron especialmente la educación y la salud pública y generaron altos índices de desocupación. Entre los jóvenes que participan de este circuito en el presente se incluye una gran cantidad de mapuche. Los espacios privilegiados de circulación del MapUrbe'zine son los recitales de la escena ander-alternativa, las radios comunitarias y el espacio de los barrios periféricos, alcanzando a jóvenes de varias ciudades de las provincias de Río Negro y Chubut, en Argentina.

El MapUrbe’zine es uno de los proyectos que lleva adelante el Equipo de Comunicación MapUrbe en el marco de la Campaña de Autoafirmación Mapuche Wefkvletuyiñ –estamos resurgiendo-. La campaña está compuesta por una red de activistas, artistas, investigadores y comunicadores mapuche y no mapuche, y tiene como objetivo principal instalar la discusión sobre la identidad mapuche en el presente a partir de comprender que la situación actual propone una gran diversidad de realidades que no pueden ser reducidas a estereotipos folclorizantes. Wefkvletuyiñ apunta especialmente a la población mapuche joven de las periferias urbanas que ha desarrollado toda su vida en la ciudad como consecuencia de la migración de sus padres desde las áreas rurales.[2]

Algunos de los activistas mapuche de Wefkvletuyiñ provienen del circuito heavy-metal y punk, y el MapUrbe’zine se creó en función de instalar la discusión sobre la identidad en ese ámbito específico. Desde su propuesta estética y genérica, el MapUrbe’zine ingresa en un circuito donde la cuestión de la identidad étnica aún no había sido instalada por las organizaciones del movimiento mapuche que, desde la década de 1990, instalaron la cuestión en la arena pública nacional, regional y local (Briones 1999). El fanzine se enmarca en una tendencia que, desde el año 2001, viene generando discusiones en clave generacional al interior del movimiento (Kropff 2005) y que comienza a desarrollar su activismo en nuevos espacios interpelando fuertemente a los mapuche que viven en las ciudades. Por lo tanto, el zine se encuentra con lectores jóvenes cuyas trayectorias tienen algunos aspectos estructurales comunes pero también formas particulares de procesar la historia, las memorias y las interpelaciones sedimentadas de las instituciones funcionales a la expansión del estado argentino (con su violencia económica, política, física y simbólica). Algunos de nuestros lectores son gente que tiene una relación ambigua con la identidad mapuche, otros nunca se cuestionaron el tema de la identidad y otros son activistas como nosotros. Esa multiplicidad de destinatarios vuelve al fanzine un objeto difícil de producir que acarrea un alto nivel de complejidad.

El MapUrbe’zine es parte de una estrategia que decidimos implementar para intervenir en esa realidad particular generando preguntas movilizadoras que favorezcan la puesta en evidencia de una experiencia colectiva subalterna y permitan generar representaciones con sentido que movilicen las energías hacia la transformación de las condiciones injustas en las que vivimos. Esas representaciones tienen que ver con generar interpretaciones verbalizadas, diferentes narrativas, pero también con visibilizar corporalidades y movilizar la memoria colectiva manifiesta a través de prácticas corporales (Connerton 1989, Taylor 2003).

La cuestión urbana

Uno de los principales desafíos es cuestionar las concepciones instaladas sobre la relación entre los espacios rurales y urbanos en la realidad mapuche actual y en su trayectoria histórica. En el proceso político del movimiento mapuche de los últimos años, esta relación se ha venido planteando desde diferentes posturas. Está, por un lado, el discurso ruralizante que interpreta la experiencia urbana en términos de pérdida y que, por lo tanto, deslegitima las voces de los mapuche urbanos desde la sospecha de falta de autenticidad. Las organizaciones que han tenido mayor visibilidad pública a partir de la década de 1990 tienen en su dirigencia muchos mapuche que viven en las ciudades y estas interpelaciones des-legitimadoras se han utilizado para desacreditar demandas. La elaboración política del movimiento organizacional incluye una noción de territorio definida a partir de la geopolítica histórica que no se basa en la distinción entre lo rural y lo urbano; sin embargo, en términos prácticos, esa distinción se impone (Cañuqueo 2005). Además, entre estas mismas organizaciones, hay algunas que plantean la relación entre lo urbano y lo rural en términos de la necesidad de “retorno al campo” (Delrio y Ramos 2005).

Sobre la base de la relectura crítica de los planteos organizacionales de la década de 1990, Wefkvletuyiñ se enmarca en la perspectiva que ve a la ciudad como un espacio territorial mapuche porque la emergencia misma de la distinción entre espacios rurales y urbanos proviene del proceso de ocupación del que somos víctimas. Por lo tanto, es necesario que la población mapuche urbana—que incluye la descendencia de todas las familias que se vieron obligadas a abandonar sus tierras—se articule y aporte al tejido social mapuche, se integre como parte del Pueblo Mapuche que es. En el caso de Puel Mapu (territorio mapuche hoy ocupado por el estado argentino), esta necesidad se vuelve muy evidente porque la mayoría de la gente vive hoy en día en las ciudades.

Generar esta articulación es una tarea sumamente compleja porque implica desafiar supuestos profundamente arraigados. La primera tarea es promover un debate sobre la identidad de modo tal que la gente pueda explicarse su propia realidad en términos del proceso colectivo. Desde el año 2001, ese primer paso se ha comenzado a dar y la cuestión se ha venido instalando fuertemente entre los jóvenes de las periferias, generando a su vez nuevos desafíos. Los jóvenes ingresamos en el movimiento acarreando nuestras propias experiencias sociales y nuestras formas de interpretación discursiva y corporal de esas experiencias atravesadas no sólo por interpelaciones racializadas y etnicizadas sino por interpelaciones entramadas de edad, clase y género.

Teniendo en cuenta ésto, el fanzine intenta construir un lenguaje propio a partir de incorporar estéticas y códigos que vinculan la experiencia urbana, la discusión mapuche y la música heavy-metal y punk. El fanzine comenzó difundiendo contenidos de análisis político acerca de la realidad actual y divulgando contenidos históricos y culturales. No obstante, tanto desde la poética como desde la estética, el fanzine se fue reformulando para poder exponer una voz mapuche que no era contemplada por el discurso de las organizaciones mapuche y hablar de la realidad de un sector juvenil que era apenas enunciada en algunos pocos ámbitos mapuche.

Notas sobre la urgencia

A partir de que la cuestión mapuche se comenzó a instalar en el circuito heavy-punk, la discusión fue derivando hacia el abordaje de las corporalidades y las moralidades que se ponen en juego en la experiencia particular de los jóvenes mapuche urbanos y que se vuelcan en las estrategias de activismo. Comenzamos a preguntarnos ¿qué es “la lucha”?, ¿qué es la “resistencia”?, ¿cuáles son las corporalidades legitimadas por el movimiento mapuche?, ¿hasta qué punto estas corporalidades cuestionan o reproducen el statu quo?

En relación con este debate, la postura del MapUrbe’zine es la de no responder a lo que denominamos “urgencias mediáticas”, es decir, a la inmediatez de los acontecimientos que terminan por dar una visión reducida de los conflictos territoriales y de la demanda de derechos. Sobre todas las cosas, la inmediatez excluye el proceso histórico y la cotidianeidad que constituye el presente de la gente.

Este cuestionamiento nos llevó a prestar atención a la doble temporalidad altamente contrastante que atraviesa las propuestas comunicacionales de las organizaciones. Por un lado, se evoca un tiempo mítico “circular” vinculado a la espiritualidad y al ciclo natural, que parece fundamentar la existencia del Pueblo Mapuche. Por otro lado, “la lucha” se funda sobre la idea de la urgencia y la necesidad de responder con acciones directas inmediatas. Entre esas dos nociones de tiempo no hay nada. Las pocas referencias al tiempo histórico se remiten a situaciones coloniales o previas a la ocupación territorial por parte de los estados nacionales argentino y chileno. Además, estas referencias se realizan de modo de construir un relato limpio, basado en oposiciones binarias, que fundamenta la necesaria toma de posición—igualmente binaria—en el presente, opacando las complejidades.

Otro de los disensos que el MapUrbe’zine plantea con respecto a la forma de construir la identidad mapuche en el presente (quizás el más controversial) es el cuestionamiento a la construcción del rol de los jóvenes dentro del movimiento en relación a la opción por el “violentamiento de los cuerpos” como modo de responder a las demandas actuales. Esta interpelación responde a una lógica en la que la situación de “urgencia” nos obliga a una “movilización permanente” que requiere de respuestas contundentes y efectivas en lo inmediato. Este discurso afecta principalmente a los jóvenes porque sostiene que, si los ancianos tienen la “Sabiduría”, los jóvenes tienen la “Fuerza”. Por eso, decidimos abordar el tema de la construcción/destrucción de los cuerpos jóvenes a través de una edición especial del zine que denominamos “Nekro-lógicas”.

La preocupación del equipo era doble. Por un lado, nos preocupaba la construcción y exaltación de la figura del mártir mapuche a partir de las muertes ocurridas en procesos de violencia y represión. Por otro lado, nos preocupaba la construcción de una especie de ranking de muertes reivindicables en función de su grado de visibilidad pública respecto a las disputas mantenidas con el estado.

Nuestra preocupación era y sigue siendo que este lugar de dignidad y lucha que el movimiento ofrece a sus jóvenes acabe generando más fragmentación que uniones. Ese modo de concebir la identidad mapuche está asociado a un esquema moral que interpela a los varones jóvenes midiendo su capacidad de resistencia individual en función de la urgencia y que excluye otras formas de construcción colectiva que apuntan a proyectos en el largo plazo. Este esquema moral se aplica, en el contexto presente del movimiento mapuche, a jóvenes que viven en condiciones de marginalidad y se entrama con otra serie de interpelaciones (de clase, de género, de edad) que también les están diciendo que lo único que pueden ofrecer a “la sociedad” es su cuerpo.

Notas sobre la violencia

Desde hace un tiempo, la Campaña Wefkvletuyiñ viene generando una reflexión acerca del proceso de violencia, desmembramientos, muertes y silenciamientos ocurridos durante la campaña militar de ocupación del territorio mapuche. Esos silenciamientos consisten en omitir o negarse a hablar de los tiempos de “la guerra”—como dice nuestra gente—y de las secuelas que dejó en nuestras familias. Para nosotros, abordar esos silenciamientos transmitidos a través de generaciones es una condición necesaria para poder reconstituir el tejido social mapuche. La opción por el silenciamiento de la violencia vivida generó, entre otras cosas, la negación de la identidad mapuche como estrategia de invisibilización. Pero, además, empujó a la gente a la acción individual y a la ruptura de los lazos afectivos y sociales que los vinculaban con el colectivo social mapuche, con sus familias y con sus zonas de afectividad. Con estos antecedentes, un tipo de proyecto político que asigna a la juventud la tarea de resistir los embates de la violencia como una forma legítima de proyectarse individual y colectivamente como mapuche, reproduce procesos históricos de fragmentación social porque reinscribe la violencia y el dolor físico como clave identitaria.

La actualización del rasgo de fortaleza corporal que forma parte de la construcción del grado de edad de la juventud (Chaves 2005) se combina también con la importancia que tiene en la construcción de masculinidad (Archetti 2003, Segato 2003) y también en las características atribuidas a la clase trabajadora, cuyas tareas en el sistema económico generalmente tienen una demanda mayor de fuerza. Entonces, mientras la maternidad y el cuidado de la familia ofrecen a las mujeres (urbanas, de clase trabajadora) alternativas dignificantes que también implican disciplinamiento corporal y vulnerabilidades (muertes por abortos clandestinos, complicaciones obstétricas), la vía honorable y digna de realización de los varones pasa por la puesta en práctica de su fortaleza física en el trabajo, en la confrontación con la policía, en el cumplimiento del “deber”, etc. Además, en el sector particular donde circula el MapUrbe’zine existe toda una serie de valores morales positivos asociados a la fortaleza sostenidos por estéticas—como la que promueve el punk—que específicamente disponen del cuerpo para realizar las acciones de resistencia. Nosotros mismos quedamos atrapados en esas estéticas y moralidades que se expresan en la gráfica del zine a través de dibujos de cuerpos masculinos musculosos y furiosos.

Con estas trayectorias de interpelación inscriptas en narrativas y repertorios performáticos y performativos, los jóvenes urbanos ingresamos en un movimiento que recibe agresiones violentas por parte de terratenientes y agentes estatales. Un campo de disputa en el que las situaciones de demanda pueden acabar con la muerte o la cárcel y donde la palabra “terrorista” circula para legitimar la represión. Pero también un movimiento en el que “la lucha” ha devenido un tropo articulador de heterogeneidades hacia adentro (Briones en prensa).

El violentamiento de los cuerpos resulta funcional a las interpelaciones hegemónicas que construyen nuestro status en tanto jóvenes pobres de las periferias urbanas. Al mismo tiempo responde a las políticas estatales más agresivas que quieren a los mapuche que se movilizan por sus derechos encarcelados, reprimidos físicamente y, en el más extremo de los casos, muertos (o como dirían los historiadores y antropólogos de la nación: extinguidos).

El desafío entonces, para un activismo como el nuestro centrado en el trabajo en arte y comunicación, es cómo intervenir en un campo donde estas subjetividades se constituyen tan fuertemente como lugares de enunciación y praxis, como voces y cuerpos legítimos. El dilema es que no basta con poner en evidencia los modos en que estas corporalidades responden al orden establecido porque entonces estamos destruyendo un sentido arraigado de dignidad, realización y honor que está asociado a esas corporalidades. No se trata solamente de deconstruir racionalmente, sino de generar una reelaboración poética y estética que nos permita construir otros lugares de dignidad, otros cuerpos legítimos.

Este artículo es un resumen de una ponencia más extensa presentada en el grupo de trabajo “Agentes Culturales” en el 6º Encuentro del Instituto Hemisférico de Performance y Política, Buenos Aires, 8 al 17 de junio de 2007.


Lorena Cañuqueo estudia Comunicación Social en la Universidad Nacional del Comahue, General Roca, provincia de Río Negro, Argentina y forma parte del Grupo de Estudios en Aboriginalidad, Provincias y Nación (GEAPRONA) de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Es también activista en la Campaña de Autoafirmación Mapuche Wefkvletuyiñ –estamos resurgiendo- donde coordina el MapUrbe’zine y es actriz del grupo de teatro mapuche El Katango. Su investigación se enfoca en los procesos y concepciones de la identidad y el territorio mapuche en el presente. Su aproximación se basa en el análisis de géneros discursivos mapuche y en los efectos de las producciones discursivas contemporáneas en el proceso político.

Laura Kropff es licenciada en antropología, estudiante de doctorado en la Universidad de Buenos Aires y becaria del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Argentina. Forma parte del Grupo de Estudios en Aboriginalidad, Provincias y Nación (GEAPRONA) de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Es también activista de la Campaña de Autoafirmación Mapuche Wefkvletuyiñ donde coordina el área de investigación y es columnista del MapUrbe’zine. Su investigación se centra en las políticas de identidad, la organización política de base, las articulaciones entre etnicidad y edad y las relaciones entre arte y activismo. Actualmente está escribiendo su tesis doctoral sobre construcciones de aboriginalidad, edad y politicidad entre jóvenes mapuche.


Notas

   [1] Los mapuche son un Pueblo Originario que permaneció independiente durante el período colonial y que perdió esa autonomía por la expansión de los estados nacionales de Chile y Argentina a fines del siglo XIX.

   [2] El sitio web de Wefkvletuyiñ es http://hemi.nyu.edu/cuaderno/wefkvletuyin/index.htm y, dentro de ese sitio, el espacio del MapUrbe’zine está en http://hemi.nyu.edu/cuaderno/wefkvletuyin/fanzine_cas.htm


Obras Citadas

Archetti, Eduardo. 2003. Masculinidades. Fútbol, tango y polo en la Argentina. Buenos Aires: Antropofagia.

Briones, Claudia. 1999. Weaving "the Mapuche People": The cultural politics of organizations with indigenous philosophy and leadership. PhD dissertation presented at the Graduate School of The University of Texas at Austin. Ann Arbor, University Microfilms International, Michigan.

Briones, Claudia (en prensa). “Our struggle has just begun.” Experiences of Belonging and Mapuche Formations of Self.” En Indigenous Experience Today, M. de la Cadena y O. Starn (eds.) Durham, NC: Duke University Press.

Burt, Stephen. 1998. “Amateurs.” En Transition, No 77, 148-171. Durham, NC: Duke University Press.

Cañuqueo, Lorena. 2005. “Los Ngutram: Relatos de trayectorias y pertenencias mapuche”. VI Congreso Internacional de Etnohistoria, Simposio “Tradiciones orales, narrativa y simbolismo”, Buenos Aires, 22 al 25 de noviembre. Mimeo.

Chaves, Mariana. 2005. Los espacios urbanos de jóvenes en la ciudad de La Plata. Tesis de Doctorado, Facultad de Ciencias Naturales y Museo, Universidad Nacional de La Plata.

Connerton, Paul. 1989. How Societies Remember. Cambridge: Cambridge University Press.

Delrio, Walter y Ana Ramos. 2005. “Oposición mapuche y tehuelche en la Provincia de Chubut”. En Cartografías Argentinas. Políticas indigenistas y formaciones provinciales de alteridad, 79-117. Buenos Aires: Antropofagia.

Duncombe, Stephen. 1997. Notes from the Underground. Zines and the Politics of Alternative Culture. Nueva York y Londres: Verso.

Kropff, Laura. 2005. “Activismo mapuche en Argentina: trayectoria histórica y nuevas tendencias.” En Pueblos indígenas, estado y democracia, Pablo Dávalos (comp.), 103-132. Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales- CLACSO, Buenos Aires.

Segato, Rita L. 2003. Las estructuras elementales de la violencia. Bernal: Universidad Nacional de Quilmes.

Taylor, Diana. 2003. The Archive and the Repertoire: Performing Cultural Memory in the Americas. Durham, NC: Duke University Press.

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